Historia

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Reciclá papel, los recursos naturales no son infinitos

Nacida con Santa María de los Buenos Ayres

Las primeras referencias históricas a esta región, (actuales partidos de Magdalena y Punta Indio), Antiguamente conocida como valle de Santa Ana se remiten al propio fundador de la ciudad de Buenos Aires, ya que el territorio de lo que hoy es la región, figura en los primeros repartos de tierras hechos por Don Juan de Garay a fines del siglo XVI. Durante la época de la colonia, Magdalena corrió la suerte del resto de la campiña bonaerense, sometida a las vaquerías y a la lucha contra el indio en el intento de extender las fronteras. El advenimiento de la Estancia como modo de organización productiva durante el siglo XIX, y el concomitante reparto de las tierras interesa aquí de un modo más directo porque ha dejado una huella aún reconocible en la memoria colectiva de los actuales pobladores. La figura del gaucho ( como valor y arquetipo social), la valorización positiva de las tareas rurales y el prestigio derivado de la aptitud en ellas, su caracter viril y la identificación con las habilidades ecuestres, así como elementos de la vestimenta y la música, hunden sus raices en este pasado. Del mismo modo, la organización de la jerarquía laboral existente en las estancias del siglo XX, estuvo sin duda influida por sus antecesores, lo mismo que la división de la tierra hasta llegar a las heredades actuales, con su red de familias emparentadas y su fraccionamiento acelerado a partir de la crisis de 1930.

El Parque Costero del Sur, que se inicia a 110kms. de Buenos Aires y a solo 60 de La Plata. A partir de alli, en sus casi 70kms. de largo costero, por un ancho promedio de 5, su superficie alcanza casi 30000 hectareas.

A lo largo de esa franja se consolidaron establecimientos de explotacion agricola ganadera a partir de mediados del siglo XIX, los que fueron fijando una poblacion rural plena de acentos folkloricos, que aun hoy perduran vigorosos. Se destacan entonces varios cascos de estancias espectaculares, en algunos casos con jardines trazados versallescamente y en otro con parques naturales y/o exoticos de magnitud e identidad con el paisaje natural. En dichos establecimientos es posible leer los modos de produccion rural, de principios del siglo XX. Se puede observar casos en los que la estancia era una verdadera fabrica, con cientos de empleados viviendo en ella como una ciudad autosuficiente.

La lectura socio-economica e historica-politica que puede hacerse a partir de estos testimonios resulta una experiencia cultural estimulante por su variedad y riqueza. La arquitectura, el diseño industrial o artesanal, el paisajismo, el mobiliario, las piezas de arte allí coleccionadas hablan elocuentemente de tantas historias como disciplinas del conocimiento convergieron a formarlas. Se devela una suerte de urbanismo rural en estos conjuntos plurifuncionales distribuidos en docenas de hectareas. Sobresalen entre otras las estancias Juan Geronimo y Santa Rita.