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Este
dinosaurio carnívoro, del cual se han encontrado varios ejemplares, es
uno de los más antiguos que se conocen y posee gran interés filogenético.
Fue
descubierto en 1960 en el Valle de Ischigualasto, por una comisión
paleontológica de la Universidad Nacional de Tucumán, subsidiada por el
CONICET y encabezada por el Dr. Osvaldo Reig, quien lo estudió en 1963.
Posteriormente fue estudiado por otros investigadores argentinos y
extranjeros. Don
Victorino Herrera, baquiano de la mencionada expedición paleontológica,
fue quien encontró los primeros indicios de este dinosaurio, a
quien Reig le dedicó el nombre genérico del dinosaurio.
El
material original de este dinosaurio, holotipo, se encuentra en el Museo
Educativo de la Universidad Nacional de Tucumán, en la ciudad del mismo
nombre.
Su
cuerpo era delgado, con una cabeza estrecha y puntiaguda, tenía pequeños
dientes filosos y una cola delgada; sus dos brazos eran delgados y estaban
equipados con garras filosas. Sus patas tenían largos y fuertes dedos.
Medía 4 metros de largo por 2 metros de alto y pesaba de 100 a 400 kilogramos.
Por
la estructura de sus patas y piernas, se dice que este saurio era un
corredor muy veloz. De esta forma escapaba de sus depredadores a gran
velocidad y de la misma forma cazaba y desgarraba a sus víctimas.
Antigüedad:
Herrerasaurus, tiene aproximadamente 225 millones de años de antigüedad,
correspondiendo a la sección inferior del Triásico Superior.
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