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Los reptiles parecidos a los mamíferos del Triácico (hace entre 245 y
208 millones de años) se acercaron mucho a los mamíferos en muchos
aspectos. Es probable que el Cynognathus hasta tuviera pelo.
¿Cómo
puede decirse eso a partir de un hueso fósil? Los mamíferos modernos con
frecuencia tienen bigotes en el hocico por ejemplo los largos y sensitivos
pelos a ambos lados de la cara de perros y gatos, que sirven para sentir
objetos y hasta movimientos en el aire. Cada bigote tiene un delgado vaso
sanguíneo y un nervio en la raíz, y ambos pasan por aberturas especiales
en los huesos del hocico. Esas aberturas se hallaron en el cráneo del Cynognathus.
Si tenía bigotes, debió tener pelo en el cuerpo, dado que los bigotes
son una forma especializada de pelo.
El Cynognathus tal vez se parecía a un perro grande, como el
Alsaciano o el Labrador. Él era un ágil corredor, aunque no tan veloz
como los perros modernos, ya que sus patas eran más cortas y los pies se
apoyaban en forma plana sobre el suelo, como los de los hombres (los
perros modernos se apoyan en los dedos). El esqueleto es parecido al de
los mamíferos en lo flexible del cuerpo y la cola corta (los reptiles por
lo general tienen colas largas). Tenía dientes similares: colmillos
puntiagudos en cada lado y dientes triangulares y afilados en la región
de las mejillas, lo que demuestra que era un activo cazador carnívoro.
La mayor parte de los cinodontes y todos los dicinodontes se
extinguieron a finales del triásico. Se cree que los cambios que el mundo
vegetal experimentó en aquella época contribuyeron a la desaparición de
los cinodontes y dicinodontes herbívoros, lo que a su vez provocó la
extinción de Cynognathus, que se alimentaba de estos herbívoros.
Los parientes de Cynognathus, mamíferos primitivos que
evolucionaron a partir de antepasados terápsidos, sobrevivieron a la
extinción del triásico.
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