|
Su
nombre significa saurio de Alvarez, en homenaje al escritor e historiador
neuquino Don Gregorio Alvarez. Calvoi, en homenaje al geólogo y
paleontólogo Jorge O. Calvo de la U.N.C.
Esta
criatura del Cretácico de pequeño tamaño, encontrada en las formaciones
de bardas aledañas a la ciudad de Neuquén, fue descripta originalmente
como un dinosaurio carnívoro posiblemente carroñero.
Recientemente, ha sido reclasificado y se lo ubica directamente como un
dinosaurio aviano; más precisamente el ejemplar da nombre a la familia
Alvarezsauridae que entre otros animales incluye a Patagonikus Puertay
(otro dino patagónico) y al Mononychus Olecranus, una inusual y
remota ave de Mongolia.
La
familia de Alvarezsauridae está también estrechamente emparentada al ave más
antigua y famosa que se conoce, el archaepteryx, cuyos fósiles
difundidos mundialmente fueron encontrados en Alemania. Alraezsaurus
fue confundido con un dinosaurio no aviano porque su esqueleto se asemeja
muchísimo al de los terópodos (los carnívoros) tanto como al de las aves primitivas.
Era
un ave corredora cuyos brazos estaban totalmente atrofiados, ya que al igual
que el Unenlagia comahuensis solo tenía en la extremidad una suerte de dedo
con una pronunciada y filosa garra.
El Alvarezsaurus medía un metro de largo y tenía apenas 70 centímetros de
altura. Se estima que no comía ningún tipo de carnes; pesaba
aproximadamente 5 kilogramos. Los científicos sólo
encontraron el cuarenta por ciento de los huesos de este animal lo que
complicó la investigación y la determinación de la totalidad de sus
características.
Los
huesos y una réplica en tamaño natural se exhiben en el museo de la
Universidad Nacional del Comahue. Lo curioso de este hallazgo es que se
produjo a escasos metros del lugar donde posteriormente fue estudiado.
|