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Los
dinosaurios fueron ovíparos y sus huevos a veces también se preservan como fósiles.
En la Argentina existen varios yacimientos con huevos de dinosaurios de gran
importancia, aunque es muy difícil precisar a qué dinosaurio corresponden.
Jaime
Powell, de la Universidad Nacional de Tucumán, fue quien dio el puntapié
inicial al estudio de los huevos de dinosaurio en la Argentina. Su área de
trabajo se concentró en el norte de la Patagonia, aproximadamente al sur de la
localidad rionegrina de General Roca. Los supuestos nidos de titanosaurios
descubiertos por Powell eran numerosos, con huevos de cáscaras increíblemente
gruesas y porosas. Powell entendió que el inusitado grosor de las cáscaras
constituía una protección segura contra los predadores.
Durante
la reunión de comunicaciones sobre paleobotánica y palinología, realizada en
1990 en la Asociación Paleontológica Argentina, se dieron a conocer los
resultados de las investigaciones interdisciplinarias realizadas en el Bajo de
Santa Rosa, al norte de la localidad de Valcheta, provincia de Río Negro. De
este yacimiento del Cretácico Tardío, Bonaparte describió los restos de
vertebrados fósiles y nidadas de dinosaurios, también atribuibles a
titanosaurios.
Teresa
Manera de Bianco, de la Universidad Nacional del Sur, dio a conocer en 1996 un
nuevo yacimiento con supuestos nidos y huevos de titanosaurios del Cretácico
Tardío ubicado en la zona centro sur de la provincia de Río Negro, en un lugar
conocido localmente como Cerro Blanco. La amplia difusión de nidos en un mismo
nivel estaría indicando una nidificación en colonias, mientras que la ausencia
de modificaciones en el sedimento que rodea a las nidadas indica, según esta
autora, que los huevos eran enterrados en la arena para su incubación. Además
de los materiales mencionados, en ese yacimiento se descubrieron impresiones de
tallos y hojas de plantas, troncos silicificados, restos de invertebrados, así
como de peces, tortugas, cocodrilos, dinosaurios saurópodos y terópodos.
En
1997, Calvo y Salgado, junto con Silvia Engelland y Susana Heredia, de la
Universidad Nacional del Comahue, anunciaron el primer registro en Neuquén de cáscaras
de huevos de dinosaurios. Los afloramientos están localizados en la ciudad de
Neuquén y pertenecen a la Formación Río Colorado. Los huevos eran
aparentemente esféricos, con un diámetro estimado de 16 centímetros. De
acuerdo con la estructura de la cáscara, la semejanza con otros hallados en la
India y Francia, y a la presencia de restos de saurópodos en el horizonte
portador, los paleontólogos asignaron los huevos a estos últimos.
Pero
los hallazgos más espectaculares serían realizados en 1997, cuando un grupo
encabezado por Luis Chiappe, del Museo de Historia Natural de Los Ángeles, y
Rodolfo Coria, del Museo Municipal Carmen Funes de Plaza Huincul, anunció
el descubrimiento de cientos de huevos conteniendo embriones y restos de piel
embrionaria. Esta es la primera vez en el mundo que se
encuentran restos de piel de embriones de dinosaurio y la primera vez también
que se descubren restos de embriones de saurópodos. Los huevos hallados en Auca
Mahuida son similares a los de la ciudad de Neuquén y provienen de niveles
estratigráficos equivalentes. Es posible, por lo tanto, que hayan sido puestos
por la misma forma de dinosaurio. |