Los estudios paleontológicos en la Argentina
Hace más de
un siglo que esta región de América, y especialmente la llanura
bonaerense, es conocida como una de las más ricas en restos de mamíferos
fósiles. De los alrededores de Luján se exhumó, a fines del penúltimo
siglo, el primer esqueleto de Megaterio que se llevó a Madrid y fue la
admiración de los enciclopedistas o sabios de esa época. El rey Carlos
III creyó que fuese el esqueleto de un ejemplar de la fauna actual de éste
que a la sazón era su dominio, y expidió una orden al virrey de Buenos
Aires para que mandara a España un Megaterio vivo, añadiendo que, si por
lo muy huraño que tal monstruo debía ser no era posible cazarlo vivo, se
lo enviasen empajado.
Desde
entonces, pero sobre todo a partir de mediados del siglo pasado fueronse
encontrando restos de nuevos mamíferos fósiles, unos que, como el
Milodonte y el Escelidoterio se parecían al Megaterio, mientras que
otros, como el Gliptodonte, el Panoctus y el Dedicurus, parecían mulitas
o armadillos de tamaño gigantesco.
Todos
estos seres extinguidos, extraordinarios por su forma y su tamaño, procedían
de las capas más superficiales del terreno de la Pampa. Las faunas más
antiguas que habían precedido a esos colosos eran completamente
desconocidas.
Los grandes
descubrimientos paleontológicos que se han hecho en la República y que
han dado un completo vuelco a la Paleontología, cuando menos por lo que
se refiere a los vertebrados superiores, datan apenas de 15 años.
Veinte años
ha el número de mamíferos fósiles de nuestro territorio llegaba apenas
a un medio ciento. Hoy conocemos aproximadamente unas mil quinientas
especies de mamíferos fósiles procedentes de nuestro suelo. Las pocas
decenas conocidas del período anterior fueron descubiertas y descriptas
por naturalistas extranjeros, entre los cuales descuellan los nombres de
Owen y de Darwin; pero puedo anunciaros un hecho altamente honroso para
nuestro país: la casi totalidad de las especies de mamíferos extinguidos
de nuestro suelo que, en las últimas dos décadas han tomado carta de
ciudadanía en la patria siempre fraternal de la ciencia, han sido
descubiertos, catalogados y descriptos por exploradores y naturalistas
argentinos.
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