VALOR ESTRATEGICO DE LA REGION AUSTRAL

Lo que denominaremos "Valor Estratégico de la región Patagonia Sur", tiene su inicio no en la importancia en sí de la región continental, sino más precisamente en la necesidad de descubrir, algún paso que permitiera sortear toda esta inmensa masa de tierra que impedía llegar a la "tierra de las especias" (Asia).

Una vez confirmada la posibilidad de que Colón hubiera descubierto nuevas tierras y no la prolongación del continente asiático y a instancias del Rey de España, Carlos V se fijó el nuevo objetivo: buscar la comunicación con el Pacífico (así lo bautizaría el propio Magallanes), fuera por el norte o por el sur.

Pasarían más de veinte años entre los hallazgos de Colón y la expedición triunfal de Hernando de Magallanes. Quedarían en el medio los viajes de Juan Díaz de Solís (1508 y 1515) en los que llegara hasta, aproximadamente, lo que hoy conocemos como Río Colorado.

Ante los fracasos de éste, y la pérdida de un hombre de tanta experiencia como Solís, el reino ibérico realizó vanos intentos por el norte. En este lapso, Magallanes, un hombre de origen portugués, se ponía al servicio de la Corte de España proponiendo lo que en su país le fuera negado: llegar a Las Molucas por occidente, lo que juzgaba el camino más corto.

La expedición compuesta por cinco carabelas, partiría a mediados de setiembre de 1519. Luego de pasar por Brasil y reabastecerse, ponen proa hacia el sur bordeando el continente por el probable derrotero de Américo Vespucio (1501-1502). El 1º de noviembre de 1520 darían con la embocadura de lo que Magallanes denominó comó Estrecho de Todos los Santos y que luego llevaría su nombre.

Quedarían atrás el motín conjurado en Puerto San Julián, los primeros ajusticiados en estas tierras, la pérdida de la nao "Santiago" que zozobrara en el Río Santa Cruz y el encuentro con el primer natural que diera probable origen al vocablo "Patagón".

Recién hacia principios de 1580, y forzados por los actos de piratería del inglés Francis Drake, se decidirían los primeros intentos firmes sobre la fortificación del estrecho y el establecimiento de poblaciones fijas en tierras patagónicas que permitieran alguna apoyatura a las expediciones comerciales que requerían atravesarlo.

Esta necesidad estratégica de defender el nuevo camino, vital para la economía basada en la extracción y tráfico de metales preciosos (procedentes del Alto Perú), determinó entonces el mejor reconocimiento geográfico de la zona.

Si descubrir el estrecho implicó esfuerzos importantes por parte de España, no menos esfuerzo requirió establecer enclaves poblacionales. En los primeros años varias expediciones no lograron atravesar el paso, otras lo lograron con tanto desgaste que no regresaron a su origen. Los asentamientos bautizados de santidad, terminaron en verdaderas catástrofes.


Sin embargo, la relevancia de este paso oceánico forzó la tarea por mar una y otra vez. Hacia fines de 1770 se funda la población de Floridablanca en Puerto San Julián y Real San Carlos en Puerto Deseado, para detener los intentos ingleses de hacerse de un lugar estratégico (en San Julián y Malvinas). Como muestran los hechos, por más de dos siglos la competencia tuvo a estos dos adversarios como protagonistas principales, y, también, aunque con menos éxito, a holandeses y franceses.

La importancia del Estrecho de Magallanes, y consecuentemente, de la región circundante, fue señalada también por Teófilo de Loqui, en su expedición a Cabo Vírgenes, quien relata la percepción del mismo del siguiente modo: ".. Desde esta altura, más o menos a trescientos metros sobre el nivel del mar, se nos presentaba el panorama majestuoso del Estrecho de Magallanes en su embocadura. Y, como la niebla se había despejado, se podía observar el sur lejano, y festoneando una zona del horizonte, las costas de Tierra del Fuego; y, también, hacia el sudeste el océano, libre, solo, sin una vela, de azul obscuro profundo, llegando hasta nosotros el ruido de las eternas rompientes sobre la costa que, unas veces acariciadoras, la mayor parte del tiempo enfurecidas, venían a morir sobre esas playas, que hoy la codicia de los hombres se las disputaban como cuervos hambrientos, aprovechando las bajas mareas . . . ." (1)

Pasaría casi otro siglo hasta que las motivaciones estratégicas de la Patagonia en general y de Santa Cruz en particular, viraran hacia lo que de su tierra se pudiese extraer.

En 1879, con la denominada ("mal" para algunos" ) "conquista del desierto", concretada por el general Roca, en el marco de la necesidad de "obtener la plena integridad geográfica del territorio" debido a las permanentes presiones extranjeras, especialmente en lo relativo a la . . . "ocupación chilena de la Patagonia hasta el Río Santa Cruz, y que ya los esfuerzos diplomáticos habían resultado infructuosos para solucionar una cuestión que afectaba directa y gravemente la soberanía . . ." (2); y el consecuente desplazamiento del "indio", se efectiviza la incorporación de la zona al territorio nacional.

Se dirime parcialmente la cuestión limítrofe con Chile, con el tratado de límites de 1881 (Roca - Errazurriz) por el cual el Estrecho de Magallanes fue internacionalizado, prohibiéndose toda fortificación y resguardándose la libre navegación, entre otras resoluciones.


Entre 1880 y 1920 la región se destaca por la producción lanar, siendo esta una etapa de auge, para iniciarse a partir del año '20 una etapa de estancamiento.
La etapa de auge, se vio favorecida por una coyuntura internacional. La República Argentina, dentro de la división internacional del trabajo, desempeñó el rol de productora de materia prima; a partir de la denominada "generación del '80", se provoca el desplazamiento del ovino a la región sur del continente, dejando la pampa húmeda para la actividad agropecuaria, en particular para el ganado vacuno.

En el marco de esa división, al inicio de esta etapa, el desarrollo permanente de la industria textil europea provocaba un aumento del precio de la lana, generando condiciones inmejorables para su exportación. A ello se le suma una ubicación estratégica para el comercio mundial por la cercanía al estrecho de Magallanes (paso obligado dado la inexistencia del canal de Panamá, que recién se abrió en 1914), que permitía una comunicación directa y permanente con los mercados europeos, favoreciendo al mismo tiempo, la llegada de inmigrantes, que se sentían más atraídos por la posibilidad de acceder a la tierra.

Asimismo, la política liberal con relación a la distribución de la tierra y la inexistencia de aduanas en la región, síntoma de la total ausencia del apoyo real del gobierno nacional a los pobladores, favorecerá el asentamiento y producción en la zona, especialmente de las empresas comerciales que verán incrementar su rentabilidad. Es necesario destacar que si bien no existió ese apoyo real, además del modelo económico implementado a nivel nacional, la ocupación efectiva del territorio estuvo apuntalada por la necesidad de ejercer un control efectivo sobre el territorio debido a los problemas limítrofes con Chile, que llevaron al Presidente Roca a crear la gobernación del Territorio en 1884, crear una Subdelegación Marítima en Río Gallegos, en 1885, y trasladar hacia ese lugar la capital, desde Puerto Santa Cruz, en 1888. La política nacional con relación al cierre de frontera se producirá recién en el período comprendido entre la "gran guerra" y la crisis del sistema capitalista.(1914-1929)

A partir de esto, se conformó una región autárquica integrada por el sur de Chile, Santa Cruz y Tierra del Fuego, basada en la producción y exportación de lana y carne a los mercados europeos. La apertura de frigoríficos permitió diversificar su producción a quienes estaban ubicados al sur del Puerto San Julián y cercanos a los puertos donde se encontraban aquéllos.

Punta Arenas fue el centro regional, el primer asentamiento urbano significativo y desde el cual se iniciaron las diversas actividades económicas de la región, que dieron vida a Magallanes y permitieron la acumulación de capital, con sus posteriores reinversiones.. De esta manera, Santa Cruz se constituyó, hasta 1920, en una área periférica del sur chileno, en razón de que los capitales que dieron comienzo a la ocupación se originaron allí, y también los ingresos que se generaban se dirigían a ese centro.

Ejemplo de los capitales invertidos y comunes entre la región chilena y argentina, fueron las Sociedades Anónimas que explotaban la ganadería, el comercio y el transporte, como la Sociedad Anónima Importadora y Exportadora de la Patagonia (fundada en 1908 y aún existente, como "La Anónima"), los bancos de Tarapacá y Londres (desde 1899, transformado luego en el Lloyds Bank) y el Banco de Punta Arenas-Magallanes, frigoríficos como Compañía Frigorífica de Patagonia en Punta Arenas y Sociedad Cooperativa de Puerto Deseado, ambos pertenecientes a los Menéndez Behety.

Recordemos que otra de las características de la región en aquellos tiempos fue la acumulación de tierras en pocas manos, que además monopolizaban todas las áreas económicas, especialmente el grupo Menéndez Behety y el grupo Braun, (sirve como ejemplo señalar que, en 1931, declaró tener en propiedad o como arrendamiento, sin contar con las ocupaciones de hecho ni las posesiones chilenas, 1.500.000 hectáreas entre Santa Cruz, Chubut y Tierra del Fuego, 350 establecimientos ganaderos que criaban 4.000.000 de ovejas que producían anualmente entre 9 y 11 millones de kilos de lana exportados a Europa vía Punta Arenas. )

Pese a esta realidad, esta etapa entrará en decadencia como producto de factores internacionales tales como la apertura del Canal de Panamá (1914), el descenso del precio de la lana (hasta 1920) y la disminución de la demanda, ;factores nacionales, como la política de integración nacional de Irigoyen, especialmente la implementación de impuestos aduaneros y la aplicación de la Ley de Cabotaje de 1912 que establecía la obligatoriedad de que los barcos fueran de bandera argentina al igual que su capitán y la cuarta parte de la tripulación para realizar comercio de cabotaje y factores regionales como las huelgas de peones rurales y las sequías de los años 1920/21.

(1) Loqui, Teofilo de: Una Expedión al Cabo Vírgenes Bs.As., Marymar, 1992 pag. 76

(2) Serres Guiraldes, Alfredo: "La estrategia del General Roca" Bs. As., Pleamar, 1979 pág. 25