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EL
SOPLO DE DIOS
(Leyenda Tehuelche)
Impulsados
por los mandatos del destino, fuimos a parar al puesto de una viejo indio,
que se decía descendiente de una testa coronada entre suyos.
Los
caprichos de una maquinaria, que algunos llamaban automóviles pero
que no pasaba de ser más que un burrito traga nafta, nos obligó
a pasar unos días en el rancho maloliente del cacique, por derecho
sucesorio.
Después de mucho trabajar y engrasarse, mi compañero de
viaje, a fuerza de alambres y piolines habían hecho andar el
motor, que parecía retozar sin acordarse de los muchos kilómetros
andados y sufridos.
A la madrugada siguiente debíamos salir.
Al pretender despedirnos, el indio contuvo nuestra partida, diciéndonos:
- Es mejor no salir. He visto pasar el soplo de Dios que anda buscando
gente que castigar...
- Y qué es eso del soplo de Dios? - le pregunté.
- Ustedes lo llaman remolino... Pero es Dios que sopla para castigar a
los malos...
- ¿Conoce algún caso?-le preguntó mi compañero,
que pocas ganas tenía de emprender el viaje.
- ¡A montones!
- ¡Cuéntenos alguno!
- Bueno, pero vayamos a la cocina. Y, entre mate y mate, les contaré
la historia que mi abuelo me narró una mañana como esta.
Así lo hicimos. Y el indio nos contó:
Era
entonces la época en que los tehuelches reinaban absolutos en la
Patagonia. Con el triunfo de sus flechas y lanzas, habían expulsados
a los araucanos que, infiltrándose por los pasos de la cordillera,
habían fundado tolderías y establecido dominios.
El cacique tehuelche era gallardo y valiente. Su hijo había heredado
todas sus bellezas. Por derechos de mando, su esposa era una beldad entre
los nuestros - agregó el narrador.
El viejo cacique, reblandecido por los años y las luchas, se enamoró
de su nuera.
Ella tomo a broma las ternezas del viejo.
Pero él, cada vez más enamorado, había llegado a
concebir el crimen más horrendo: matar a su hijo, a quien, como
rival afortunado, odiaba con todas sus fuerzas.
Una mañana, los hombres del toldo fueron a cazar. Cuando un huemul
iba a caer bajo los dardos de los buenos arqueros, vieron que el
viejo cacique dirigiría su flecha hacia su hijo.
Rápido y certero, Dios sopló para
salvar de la infamia a la tribu, y a la tierra de un crimen. Furioso,
bajó del Cielo el soplo que envolviéndolo lo elevó
para arrojarlo contra las rocas que despedazaron su cráneo.
El soplo de Dios detuvo, aquel día, la mano un hombre, que se encontraba
a punto de manchar con su propia sangre la gloria de su vida.
La joven pareja hizo la felicidad de los suyos, y de uno de sus hijos
desciendo yo.
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Extractado de la Revista Argentina Austral.
MITOS
El
pecho-colorado, KAPENK - OCH:
El pecho-colorado, KAPENK - OCH,
ostenta su hermosa mancha rojiza en medio del pecho, como premio
a su valor y lealtad para con el divino niño.
ELAL TERR - WERR le encomendó que debía
distraer a un gigante con su canto, mientras el niño aguardaba
el momento de la partida. El monstruo ordenó callar a la
tímida avecilla, pero ésta siguió cantando
tal cual se lo mandara el Tucutucu, hasta que ELAL
se hubiera alejado.
Finalmente, el gigante irritado por el canto del ave, le arrojó
una astilla que fue a herir al pájaro en medio del pecho.
Su grito de dolor fue oído por el niño y cuando
el ave llegó a la laguna con el pecho ensangrentado, ELAL
no sólo curó la terrible herida, sino también
hizo que las plumas del pecho, manchadas de sangre, conservara
para siempre ese hermoso color, que la destaca de todas las demás
avecillas. Desde entonces el pecho- colorado luce orgulloso tan
característica insignia.
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EL
CHORLO Y EL CHINGOLO, KIUS, KIKEN:
El chingolo, kiken, fue el primer colaborador que tuvo el tucutucu cuando
inició las consultas con los demás animalitos de la isla.
Al dirigirse a la llanura TERR - WERR
le pidió que volara hasta el lugar donde el cisne estaba nadando
y lo llamara. El sencillo pajarito cumplió eficazmente su misión
con gran alegría de TERR WERR. El chorlo, kius, fue quien
sugirió a los asistentes de la asamblea que deliberaban acerca
de la forma como podía ser salvado ELAL, que éste
debía ser llevado a la misteriosa tierra "cubierta de nieve
y hielo".
El chorlo era la única ave que conocía la existencia de
esa tierra, y a raíz de ello, temeroso de que la nieve y el hielo
se tomasen cumplida venganza, antes de que llegue el invierno, el chorlo
se aleja de la Patagonia y sólo
regresa cuando la nieve y el frío abandonan esa región.
Éste es el motivo por el cual nunca la nieve y el frío sorprenden
al chorlo en la Patagonia, y, cuando regresa, es para anunciar que el
invierno ha terminado. El chorlo es la única ave migratoria de
la Patagonia que es mencionado en los cuentos tehuelches.
La creación del mundo, WISSHOKAT: La creación entre
los tehuelches era atribuida a un ser que siempre existió. En un
principio vivía rodeado por densas y oscuras neblinas "allí
donde se adjunta el cielo y el mar".
Pensando en la terrible soledad que lo rodeaba, aquel ser rompió
a llorar, y lloró durante muchísimo tiempo, tanto que es
imposible calcularlo. De las lagrimas que brotaban de sus ojos se formó
el mar primitivo, ARROK, primer elemento de la naturaleza. Este
divino ser eterno y todopoderoso es llamada KOOCH. Cuando advirtió
que el agua que brotaba de sus ojos seguía en constante aumento,
dejó de llorar y dio un profundo suspiro. Ese suspiro originó
el viento que, disipando las oscuras neblinas, dio lugar al nacimiento
de la claridad "igual que ahora aparece el día después
de la noche en el lejano horizonte".
La
creación del sol, XALESHEN: Situado en medio del agua
y rodeado de penumbras, KOOCH experimentó deseos de contemplar
aquel extraño mundo. Para ello se alejó en el espacio y
como no podía ver con nitidez, alzó la mano rasgando las
tinieblas. En esa forma, no sólo apartó la oscuridad, sino
que originó una chispa luminosa muy grande que siguió el
giro de la mano que lo creara. Tal chispa era el sol, que iluminó
aquel fantástico escenario. A partir de la creación del
sol, los relatos antiguos son extraordinariamente confusos y deshilvanados.
El sol, XALESHEN, dio origen a las
nubes, que flotan sobre el mar, y éstas al ser castigadas y arrastradas
por el viento, comenzaron a quejarse por medio del trueno y amenazaban
con resplandecientes relámpagos. KOOCH se vio obligado a
ordenar la actividad de los elementos de la naturaleza que actuaban en
aquel mundo sin vida.
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La
isla de la cosmología tehuelche:
creado los tres elementos
del espacio, el viento, la luz y las nubes, KOOCH hizo surgir
el seno del mar primitivo una isla muy grande sobre la cual creó
la vida perecedera, es decir, las aves, los animales, los insectos
y los peces. A fin de admirar aquellas maravillosas obras de
KOOCH, el sol enviaba luz y calor, las nubes enviaban la lluvia
bienhechora y el viento se encargaba de orear los pastos. Desde
entonces, ya el viento no se ocupó de maltratar a las nubes
arrastrándolas por el espacio, ni éstas se prestaban
a las ocurrencias del sol. La vida se desenvolvía en forma
pacífica en la isla de la cosmología tehuelche, hasta
que aparecieron los gigantes, seres monstruosos y perversos.
Desde esa isla, ELAL trasladó a la Patagonia a todos
los animales que fueron sus fieles, una vez que se instaló
en la nueva tierra.
Creación
de la luna, KEENYENKON: Después de crear al sol,
y ya cuando la vida se desenvolvió en la isla, KOOCH
comprendió que faltaba un elemento capaz de atenuar la oscuridad
que envolvía a la tierra cundo el sol se retiraba a descansar.
Entonces puso en el cielo a la luna, KEENYENKON.
En el principio, el sol y la luna evitaban verse y cuando uno se
ocultaba aparecía el otro. Pero las nubes que bajan por el
firmamento tanto de día como de noche, contaron al sol la
existencia de KEENYENKON. Tanto hablaron entre si el sol
y la luna por intermedio de las nubes, que ambos astros no pudieron
resistir la tentación de verse. Así, el sol apareció
un día mas temprano cuando la luna no se había retirado,
y otra vez la luna apareció antes de que el sol se hundiera
en el horizonte. Tanto se acercaron, que por fin, se ocultaron juntos
en el horizonte tras de las montañas. Así comenzaron
a desarrollarse diversos episodios que culminaron en el nacimiento
de ELAL , punto de partida que indica el inicio de la narraciones
llamadas modernas, las que ningún Chonak debía ignorar,
y estaba obligado a trasmitir a sus hijos por voluntad del propio
héroe creador de la raza.
Las
estrellas, SETKRE: Ninguna de las innumerables que resplandece
en el hemisferio austral recibió nombre propio en la mitología
de los patagones.
Las estrella, SETKRE, según estas tradiciones era
la representante de los muertos que obtenía permiso de
ELAL para permanecer en el espacio contemplando a sus parientes.
Algunos cuentos de dudosa originalidad, dicen que el lucero se llama
Auca, y era la hija del sol y la luna, que el héroe tehuelche
pidió en matrimonio antes de alejarse de la Patagonia.
Entre los indios del sur o aonikenk tal leyenda era desconocida,
y el nombre Auca que los tehuelches del norte dieron al lucero,
identificándolo con la misteriosa hija de los astros, tampoco
les fue conocido.
Cuando el indio moría, WENDEUNK se encargaba de llevarlo
al lugar donde ELAL lo esperaba. Allí conversaba con
el héroe y, de en tanto en tanto, pedía permiso para
poder contemplar a sus parientes. Debido a esta creencia es que
los tehuelches no mencionan a las estrellas en sus cuentos.
La
aurora: Según la leyenda,
antiguamente la luz del amanecer era siempre blanca, de color lechoso,
hasta que asomaba el sol.
Cuando el gigante NOSHTEX asesinó a la nube que permanecía
cautiva, calculando que ya estaba próxima la hora del amanecer
y temiendo que pudiera ser individualizado el nuevo manantial que
brotaba del vientre destrozado de la nube, decidió arrojar
al espacio el cuerpo de la víctima.
Al arrojar los despojos del cuerpo de la nube, la sangre que aun brotaba
de sus heridas salpicó el firmamento. La sangre, en efecto,
comenzó a escurrirse al oriente, y a medida que aumentaba la
claridad del día, más sangre se amontonaba y más
rojo se tornaba el amanecer.
Los tehuelches no dieron un nombre propio a la luz de la aurora. Solamente
mencionan en sus cuentos la luz del día, AVEISE, como
la blanca claridad que anuncia el fin de la noche. Sabían contemplar
los rojos amaneceres desde la cumbre de los cerros, a fin de comprender
si era verdad lo que decían los viejos narradores de las leyendas.La
noche, madre de los malos espíritus: La oscuridad, TONS,
fue la madre de los tres malos espíritus de la leyenda, aún
cuando no está claro quien la fecundó para engendrar
tales deidades. TONS, cuando el sol y la luna se unían,
acudía presurosa a envolver a la tierra, experimentando deseos
amorosos, mientras contemplaba a los amantes del espacio azulado.
Cuando aquellos se separaban, la oscuridad se alejaba de la tierra,
de manera que el amante de la noche solo podía ser el tiempo
(SHORRO). Así fueron apareciendo AXSHEN. MAIP.
Y KELENKEN, los tres hijos directos de la oscuridad, que respectivamente
representan el dolor físico, el hombre y los animales,y también
el portador de inquietudes espirituales y finalmente el representante
de la peste y la desgracia.
Luego la oscuridad fue madre de los HOLGOK, los legendarios
jinetes de la isla. La presencia de estos seres monstruosos al parecer
era ignorada por las demás deidades
Gigantes
(Puerto o bahía de los Gigantes)
Este
puerto no es otra cosa que la Bahía de San
Julián, donde la gente de Magallanes
pretendió haber visto indios de una estatura extraordinaria.
En el orden en que el autor describe la costa, este puerto debe
preceder a Cabo de Santa Úrsula, que él pone equivocadamente
en los 53°; y es evidente que no ha podido tener en vista el
Puerto de la Gente Grande de Pedro Sarmiento de Gamboa, que en algunos
mapas lleva también el nombre de Puerto de los Gigantes;
porqué este ultimo queda en los 53° 43' según
los cálculos del mismo Sarmiento, y por consiguiente más
al sur del, Cabo de Santa Úrsula o de las Vírgenes,
que es lo mismo. Alcedo dice que el Puerto de los Gigantes de Sarmiento
se halla en la costa patagónica, en el Estrecho
de Magallanes. No sabemos lo que quiere decir con esto;
porque, aunque del nombre de las costas patagónicas al lado
septentrional del Estrecho no deja de ser inexacta la indicación
de Alcedo; hallándose el Puerto de los Gigantes de Sarmiento
precisamente en el lado opuesto.
Gigantes:
Magallanes, los vio en la costa patagónica; uno de ellos
tenia de 13 a 15 pies de alto. Esta es la primera vez que se habla
de la estatura colosal de los patagones cuya traducción se
ha perpetuado hasta nuestros días. Casi todos los viajeros
que han visitado las tierras magallánicas, empeñados
en acreditar la existencia de los gigantes, nos han dado prolijas
descripciones de ellos. El primero que habló de gigantes
en América, fue Vespucio, que dijo haberlos visto en la isla
de Curacao, de donde vino el primer nombre de isla de los Gigantes.
Los Tascaltecas pretendían que su territorio había
sido habitado por gigantes, y entre los ricos despojos del imperio
de Moctezuma que envió Cortés a España, se
hallaban unos huesos de gigantes desenterrados en Cuioacán.
También se conservaba un cuerpo de extrema grandeza que se
sacó de una tumba de piedra viva del pueblo de Maní,
de cuya boca arrancaron una muela que pesaba libra y media. En la
tierra de Chicora, al norte de México, todos eran gigantes:
y preguntaba la reina ¿cómo crecían tanto sus
hijos? Contestó que le daba de comer morcillas de yerbas
encantadas. Otros dijeron que les estiraban los huesos cuando niños,
y después de ablandados con ciertas yerbas cosidas, volvían
a estirarlos. Pero ninguna parte de América puede competir
con el Río de la Plata en estas tradiciones de gigantes.
De aquí salieron en balsa de junco los que fueron a establecerse
en Manta, donde cavaron aquellos profundísimos pozos de peña
viva, que forman aun la admiración de los viajeros. Dotados
de una fuerza digestiva proporcionada a su cuerpo, agotaron muy
pronto todos los víveres del país, y como era antropófago,
empezaron a echar mano de la población, cuando por fortuna
una lluvia de fuego y un ángel exterminador acabaron con
ellos, el mismo motivo que causo la destrucción de Sodoma
y Gomorra. Los huesos y las calaveras disformes que se descubren
de tiempo en tiempo en aquella provincia, no dejan la menor duda
sobre la existencia de estos monstruos.
Un
gigante. Pasaron dos meses sin que viéramos ningún
habitante del país. Un día, cuando menos lo esperábamos,
un hombre de figura gigantesca se presentó ante nosotros.
Estaba sobre la arena casi desnudo, y cantaba y danzaba al mismo
tiempo, echándose polvo sobre la cabeza. El capitán
mandó a tierra a uno de nuestros marineros, con orden de
hacer los mismos gestos, en señal de paz y amistad, lo fue
muy bien comprendido por el gigante, quien se dejó conducir
a una isleta donde el capitán había bajado. Yo me
encontraba allí con otros muchos. Mostró gran extrañeza
al vernos, y levantando el dedo, quería decir, sin duda,
que nos creía descendidos del cielo. Su figura: este hombre
era tan grande que nuestra cabeza apenas llegaba a su cintura. De
hermosa talla, su cara era ancha y teñida de rojo, salvo
los ojos, rodeados con un círculo amarillo, y dos trazos
en forma de corazón en las mejillas. Sus pocos cabellos parecían
blanqueados con algún polvo. Su traje: su vestido, o, mejor
dicho, su manto, estaba hecho de pieles, muy bien cosidas, de un
animal que abunda en este país, como veremos seguidamente.
Animal extraño: este animal tiene cabeza y orejas de mula,
cuerpo de camello, patas de ciervo y cola de caballo; relincha como
este último.1 Llevaba
este hombre también una especie de zapatos hechos de la misma
piel.2 Armas: tenía
en la mano izquierda un arco corto y macizo, cuya cuerda, un poco
más gruesa que la de un laúd, estaba hecha con un
intestino del mismo animal; en la otra mano empuñaba varias
flechas de caña pequeñas, que por un extremo tenían
plumas como las nuestras y por el otro, en lugar de hierro, una
punta de pedernal blanco y negro. También con pedernal hacen
instrumentos cortantes para labrar madera.
1 Alude al
guanaco.
2 Por estos zapatos, que hacían
parecerse los pies del gigante a las patas de un oso, Magallanes
los llamó patagones.
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Principales
entidades y personajes de la mitología tehuelches
ARROK:
era el mar amargo, primitivo, primera creación de un
ser todopoderoso, KOOCH, que vivía solitario allá en la
inmensidad, rodeado de húmedas neblinas preñadas de oscuridad.
KOOCH es el padre de todo lo que existe, y al entrar en actividad creo
los demás elementos.
AXSEHM: nombre de un mal espíritu
que vivía en el fondo de una fuente de emanaciones sulfurosas,
los tehuelches cuando la fuente señalaba alguna actividad, se acercaban
a ella y les disparaban flechas, bolas perdidas y aún piedras.
ELAL: personaje central de la mítica
tehuelche y protagonista del cielo más reciente, denominado ciclo
de ELAL. Más que un dios, era un héroe educador y tesmóforo,
maestro en las artes de la caza y protector contra las insidias del desierto.
GOSYE: perverso gigante, hermano del
padre de ELAL, que pasó a la Patagonia para aniquilar al héroe.
Fue derrotado y luego comido por el vencedor.
HOIYE: nombre del cóndor, ave
traidora que quiso desobedecer las órdenes de ELAL. Vencida por
éste, le fueron arrancadas en castigo todas las lindas plumas que
antes adornaban su cabeza.
HOL-GOK: conjunto, de dos gigantes,
hijos de la Noche. Uno de ellos fue el padre de ELAL.
KEENYENKON: era la luna llena, esposa
del Sol.
KAPENKE: es el flamenco, la más
hermosa de las aves patagónicas, premiada por el niño en
virtud de su fidelidad, tiñendo su plumaje con la luz del amanecer
que en aquellos momentos brillaba en el cielo.
KELENKEN: nombre de uno de los espíritus
más temidos, hermano de MAIP y mellizo de AXSHEN. Andaban juntos,
derramando los males que afligían a los indios.
KIUS: es el chorlo, ave migratoria
quien sugirió en la asamblea el lugar, hacia donde podía
ser llevado el niño, cuya existencia estaba amenazada por los gigantes.
KOLESKE: nombre del frío, hermano
de la nieve y amo de los hielos. Pretendió interceptar al héroe
cuando descendió del Chaltén, pero éste le demostró
su poder encendiendo el fuego.
KOONKNE: es el cisne, ave de fuertes
alas y níveo plumaje, que salvó al niño llevándolo
hasta la altísima cumbre del Chaltén. Cuando ELAL se alejó
de la Patagonia, el Cisne volvió a llevarlo metamorfoseado en avecilla,
sobre la inmensidad de los mares.
KOOCH: es el supremo hacedor de la
mitología tehuelche, quien dio comienzo a la creación llorando
copiosamente. De su llanto nació el mar amargo, luego creó
al Viento soltando un fuerte suspiro y después alzando la mano
rasgó las tinieblas y brotó una chispa luminosa que luego
fue XALESHEM, el Sol.
MAIP: espíritu dañino,
hermano gemelo de KELENKEN. Representaba el viento helado, que se arrastra
al anochecer por la desolada llanura patagónica. Sus remolinos
apagan los fogones, y su aliento helado mata a los pajaritos refugiados
en los matorrales.
MEXEUSH: es el avestruz, que por temor
no alzó vuelo cuando el Tucutucu requirió su presencia para
salvar al niño. Por ello fue condenado a perder el privilegio de
volar, pese a tener tan grandes y hermosas alas.
NOSHTEX: monstruoso y perverso gigante
que fue padre de ELAL, tras raptar a una Nube a fin de imitar los amores
del Sol y la Luna. Enterado del castigo que le esperaba cuando naciera
su hijo, quiso evitarlo asesinando a la desdichada Nube y abriéndole
el vientre en busca de su propio hijo.
SETKRE: así llamaban a las
estrellas, que eran la representación de los muertos. Brillaban
en el cielo porque ELAL les permitía que vieses cómo se
encontraban sus parientes en la tierra.
SHIE: era la nieve, hermana de KOKESKE,
el frío, y ambos dominaban en la Patagonia hasta la llegada de
ELAL.
SHINTAUKEL: impostor que pretendió
suplantar a ELAL como héroe de los hombres, instigado por un gigante.
Estuvo a punto de derrotar a ELAL mediante la traición. En esa
oportunidad los hombres llegaron hasta a vocear su nombre. Después
de derrotarlo, ELAL le quitó la vida y devoró su corazón.
TAKAURR: nombre de un misterio brujo
que les enseñó a los ancianos el arte de curar las heridas.
Según la leyenda este personaje era el propio padre de ELAL; metamorfoseado
en venerable anciano que se aparecía junto a los cazadores caídos
y sanaba sus heridas.
TERR-WERR: Tucutucu que salvó
al héroe tehuelche de la furia del padre. TERR-WERR evitó
que el gigante devorara a su hijo y luego cuidó del niño
hasta el momento en que su pequeña cueva resultó inadecuada.
TEO: así llamaban a las Nubes.
Una de ellas, mujer de gran belleza, fue la madre de ELAL.
TONS: la noche oscura, madre de los
perversos gigantes, como también de los tres malos espíritus
del mito tehuelche. También era madre de las montañas.
XALESHEN: el sol brillante, amante
de la luna.
XOSHEM: el viento, otra creación
primitiva de KOOCH.
WENDEUNK: espíritu bueno, una
especie de ángel guardián que llevaba la cuenta de los actos
de los indios, y que una vez muertos los acompañaba hasta donde
ELAL los aguardaba.
WEKNE: valiente cazador, fiel a ELAL.
Apareció muerto a la mañana siguiente de partir el héroe.
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