V
a p o r J o s é M e n é n d e z
1947
La
"Sociedad Anónima Importadora
y Exportadora de la Patagonia" fue, sin lugar a dudas,
la más importante de nuestra región en cuanto a comercio
se refiere, pero esta entidad se destacó por unir con regularidad
los aislados puertos sureños con la capital porteña. "La
Anónima", como se la conoce hoy en día, se caracterizaba
por poseer una flota que recorría con rigurosa exactitud los
puertos de nuestra provincia, abasteciéndolos de mercaderías
y tripulantes; esta labor era llevada a cabo por los buques "Asturiano",
"Argentino", "Atlántico" y, el quizás
mas destacado y reconocido "José Menéndez",
al cual nos referiremos en esta oportunidad.
Como mencionamos anteriormente, este vapor cargaba con tripulantes y
mercaderías (en total 275 toneladas de carga) con destino a Buenos
Aires y escalas. Una de ellas era la de Puerto Deseado, y es aquí
donde comienza la labor de investigación, ya que el día
11 de Noviembre de 1947, este buque encalla en la "Roca Sorrel".
Todo empezó con una densa niebla que hizo tomar al Capitán
Esteban Santiago Carraro todas las medidas que en este caso eran requeridas,
no obstante, estas fueron en vano: "A horas 2:50 avistándose
rompiente por la proa se da toda maquina atrás babor y estribor
embistiéndola, no obstante, y quedando encallados de inmediato..."
.(1)

La
medidas preventivas a las que nos referíamos eran a las de reducir
la marcha a 65 revoluciones y hacer las señales reglamentarias
para estos casos, así como también sondear la profundidad
regularmente con tubos químicos, y es aquí donde parece
haber estado el problema, ya que según las declaraciones del Capitán
Carraro, el encallar en las rocas se debió a que los tubos químicos
no funcionaron correctamente, entregando una profundidad que no era la
correcta. Pero eso lo analizaremos en otro momento. Ahora ocupémonos
del momento en que la embarcación con su carga y tripulantes chocan
contra las Rocas Sorrel.
Al momento de chocar eran las 2:50 AM y una densa neblina cubría
el mar. El Capitán decidió maniobrar para evitar el choque
pero no lo logró, una vez encallado intentó hacer lo mismo
para zafarlo , pero parecía que todo intento era en vano. Entonces,
se tomó la decisión de hacer sonar el timbre de alarma,
cerrar todos los ojos de buey, el portalón de costado, la puerta
estanca del entrepuente alto del mamparo entre el numero cuatro y cinco;
se verificaron todos los compartimentos restantes, encontrando agua en
los dobles fondos 6 y 7 y en la bodega numero 5, también se encontró
mucho agua en el compartimento del túnel de la maquina. Tanta agua
le era imposible desagotar a la bomba de achique del Menéndez,
por lo cual se cierran todos estos compartimentos. Unos minutos más
tarde, a las 3:05, se llama al vapor "Asturiano" (también
perteneciente a la flota de la "Sociedad Anónima Importadora
y Exportadora de la Patagonia") con el fin de solicitar ayuda, ya
que éste se encontraba en las proximidades. Pero a las 4 horas,
el buque comenzó a escorarse, por lo cual los oficiales se reunieron
para tomar decisiones y estos llegaron a la conclusión de arriar
los botes ( a excepción de los botes numero seis, ocho, nueve,
diez y cuatro, ya que tenían rompientes bajo suyo) y embarcaron
con mayor prioridad a dos tripulantes enfermos, seguidos de las mujeres
y niños y el resto de la tripulación que se consideraba
innecesaria para las maniobras de salvataje. Sin embargo, se ordenó
a las embarcaciones quedarse cerca del barco hasta esperar nuevas órdenes
ya que todavía persistía la niebla. Para las 5:00 horas,
se decidió abandonar por completo el vapor, ya que la escora crecía
rápidamente (ya contaba con 38 grados) y, sumado al constante agua
que entraba en las bodegas y demás compartimentos, se hacía
peligrosa la permanencia a bordo. Previamente se dejaron sin utilidad
los diferentes sectores del barco (válvulas de vapor, comunicaciones
del tanque de petróleo y tomas de sentinas, inyectores de los quemadores
de los tres hornos) dejándolo incomunicado y apagado. Una vez que
todos se encontraban en los botes y habiendo corroborado que no quedaba
tripulante alguno en la embarcación se partió rumbo a Puerto
Deseado; adonde llegan a las 8:30.
Luego
de dar cuenta a las autoridades marítimas del puerto, se preparó
la lancha a vapor para partir nuevamente a la zona de la encalladura con
parte de la tripulación: tripulación y oficiales de cubiertas
y maquinas, un mozo, primer comisario, segundo radiotelegrafista, un médico
y el Subprefecto del Puerto, llegando a las 10:30. En el lugar encontraron
al buque con una escora de 5 grados, hecho que posibilitó realizar
las tareas para maniobrar el vapor, con lo que consiguieron hacer zafar
al "José Menéndez" tras una hora de duro trabajo
(11:30 hs.). Con marcha lenta, ya que debían ser precavidos y necesitaban
evacuar el agua y poner en funcionamiento las máquinas que habían
quedado sumergidas, fondearon en el Puerto Deseado a las 18:45 horas.
Como no se pudieron resolver todas las averías del buque (el agua
continuaba entrando en la bodega número 5) los oficiales a cargo
decidieron ubicarlo en una playa cercana, Punta Cascajo, para así
poder salvaguardar la embarcación y constatar cuántos y
cuán graves eran los daños sufridos permaneciendo allí,
Luego de realizar la inspección necesaria, se observó que
las consecuencias del accidente habrían sido muy graves, ya que
muchas de las partes del casco debían ser cambiadas, por ser imposible
su reparación y muchas otras se encontraban abolladas.
En cuanto a la actuación del Capitán en lo referido al hecho,
la Asesoría Técnica de la Prefectura General Marítima
"estima que no corresponde responsabilizar profesionalmente al Capitán
y personal del buque" (Expediente 5-J-8177-c-b-1948) ya que los errores
cometidos se deben al mal funcionamiento de los tubos químicos
que se utilizaron para el sondeo, mal funcionamiento que ni la misma Ayudantía
Técnica de Buenos Aires pudo explicar, ya que éstos estaban
en perfectas condiciones.
Casos como éstos son muy comunes en los mares del Sur argentino,
pero a diferencias de otros, el vapor "José Menéndez"
puede considerarse afortunado, ya que sólo hubo que lamentar daños
materiales. Todos los pasajeros, inclusive los dos enfermos pudieron llegar
al Puerto Deseado sanos y salvos, algo que no es muy común cuando
un buque de la envergadura del "Menéndez" choca contra
una rompiente de rocas.
(1)
Juzgado
Letrado de Santa Cruz, Fuero Criminal y Correccional; Expte. Nº 896;
Folio 159; Año 1948; Pagina 3
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