M
a t r e r o
1933
"Río
Gallegos, Diciembre 19 de 1933"
A S. S. El Señor Juez Letrado del Territorio.-
S/D.
Comunico
a S. S. que con fecha 18 del corriente, siendo las 7 horas aproximadamente,
en circunstancias que el vapor nacional "EL MATRERO", piloteado
por el Capitán del mismo LUIS M. FAGO, navegaba por el canal en
busca del puerto, según manifestaciones del expresado Capitán
al llegar al Paso Remolinos, dicho buque toco un banco existente en las
proximidades, empezando el barco a escorarse hasta darse vuelta completamente,
siendo inútiles los esfuerzos realizados para liberar al buque
del naufragio, dada la rapidez en que se produjo el mismo, salvándose
totalmente la tripulación.-."(Juzgado
Nacional de Primera Instancia de Santa Cruz; Expte. Nº 64; Fº
58; Pág. 1; Año 1934; Río Gallegos)

De
esta manera comienza el sumario de noventa páginas, que fue instruido
con motivo del naufragio del buque "Matrero".
Ya
hemos comentado la importancia que tenia el tráfico marítimo,
ya sea en calidad de transporte de pasajeros o de carga; este último
era el caso del "Matrero" que cargaba con "...380
toneladas de carga de inflamables contenidas en cascos y cajones de las
cuales trescientas cincuenta (350) iban estibadas en las bodegas y treinta
toneladas en cubierta formando una troja de un metro y medio de alto..."(Expte.
Nº 64; Folio 58; Pagina 49) Esta "carga inflamable", como
bien la describe el Teniente del navío "Patagonia", Modesto
Lacumberry en su informe elevado al Señor Juez Letrado del Territorio
hace referencia a combustibles como: nafta, kerosén y nafta de
aviación, todos estos pertenecientes a las compañías
de petróleo Astra y Yacimientos Petrolíferos Fiscales (330
Toneladas correspondientes a la compañía Astra y 30 a Y.P.F)
con destino a los puertos de Río Gallegos,
Santa Cruz y San Julián.
Esta era la misión que debía llevar a cabo El Matrero, ahora
debemos preocuparnos por conocer algunos datos como los que corresponden
a la embarcación, a la tripulación y, lo más importante,
al naufragio.
El Matrero era un buque motor (motor: holandés, semi-diesel, de
100 caballos de fuerza a Gasoil) de bandera nacional, comandado por el
Capitán Luis Fago quien tenia a su cargo una tripulación
de catorce marinos, sin contar al Primer y Segundo Oficial: Manuel García
Urruchua y Raimundo Peñalva respectivamente.
Con relación al naufragio, deben entender que la navegación
en estos extremos se hace muy dificultosa ya que existen muchos bancos
marinos y, además, la presencia de fuertes remolinos.
Esta embarcación naufragó el día 18 de Diciembre
de 1933, cuatro días después de haber zarpado de Caleta
Córdova a las 7:20 hs. aproximadamente. El accidente se
produce al entrar en la enfilación "Reducción-Güer
Aike" sobre el Paso Remolinos,
cuando el buque entraba en busca del puerto de Río Gallegos. La
causa se la atribuye a un fuerte remolino que hizo que la máquina
se escorase, perdiendo toda clase de control sobre ella. La mejor manera
de explicar lo sucedido en ese momento es remontándonos a la declaración
del Primer Oficial. Esta declaración con fecha del 19 de Diciembre
de 1933 a las 16 hs. dice lo siguiente:
"...preguntado
respecto del conocimiento del motivo por el cual se lo ha llamado y a
que exprese cuanto sabe
Contestó:
que el día anterior, diez y ocho del corriente, mas o menos a las
horas siete y media, el declarante se encontraba de guardia a bordo del
buque en que prestaba servicio, que navegando para tomar la enfilación
Reducción-Güer Aike, al llegar al Paso Remolinos, en el momento
de darle timón para tomar la enfilación, el buque dio una
fuerte guiñada sobre estribor y se escoro sobre la banda de babor,
perdiendo el gobierno en ese instante, la escora se pronunciaba cada vez
mas; se llamó a la gente a pedido del Capitán y se intentó
pasar carga a la banda contraria, tarea que se hizo difícil por
la situación del buque, que entonces se cortaron las trincas para
tirar la carga de cubierta al agua, que debido a que estaba fuertemente
acuñada no se consiguió el objeto, que como la escora se
pronunciaba cada vez más, el Capitán, como medida preventiva,
mandó arriar el bote de babor, que el bote permaneció al
costado con dos tripulantes a la espera de ordenes; que el resto de la
tripulación continuaba trabajando para tratar de salvar la situación,
que como esta era cada vez peor, el Capitán mando a abandonar el
buque a la tripulación y permaneciendo a bordo el Capitán,
el declarante y un engrasador, que conforme el buque iba tumbando los
que estaban a bordo se corrían hacia arriba, quedando, por último,
sobre la quilla de donde pasaron al bote, cumpliendo órdenes del
Capitán por considerar inútil y peligrosa la permanencia
allí (...).
Preguntado:
Si para escorarse el buque tocó o varó.
Contesto: Que no tocó ni varó
Preguntado: si como se explica el accidente
el declarante.
Contesto: Que se explica que (...) al dar
el golpe de timón, esto fue en el preciso momento de caer en un
remolino de los que existen en ese paso". (Expte. Nº 64; Folio
58; Año 1934; Pagina 10, 10 vuelta y 11)
Así
como esta declaración, también se encuentran las correspondientes
a los restantes 16 tripulantes de la embarcación y en su gran mayoría
todos confirman esta versión, a excepción de algunos tripulantes
que se encontraban en el cuarto de máquinas y no pudieron ser testigos
de lo sucedido. Ejemplo de esto es el caso de uno de los tripulantes encargados
del mantenimiento del cuarto de máquinas, quien no se enteró
de lo ocurrido y al escuchar el alboroto decidió subir; para su
sorpresa, ya habían abandonado el buque todos los tripulantes (incluido
el Capitán) a bordo del bote salvavidas, por lo cual tuvo que saltar
del Matrero y alcanzar a sus compañeros a nado.
El único caso de contradicción es en la declaración
del contramaestre Gerónimo Mineo, quien dice: "... el barco
venia navegando para tomar el canal y sintió que el mismo dio una
guiñada a babor y empezó a escorarse porque había
tocado el banco." Ésta no fue de gran importancia ya que después
él aclara que no fue eso lo que quiso decir, que, en realidad,
no podía estar seguro de qué fue lo que pasó.
Bien podríamos dar por terminado este naufragio aquí, pero
debemos tener en cuenta que este buque debía transportar y entregar
en varios puertos una carga de gran valor para la época como era
el combustible. Si bien una parte de esta fue recuperada, el resto quedó
a flote en la zona de Punta Loyola.
Es aquí donde toma parte en esta historia la goleta "Emma",
la cual se encontraba rumbo al Puerto de Ushuaia.
Esta embarcación estaba varada, el día 22 de Diciembre,
en la zona de Punta Loyola esperando viento propicio para continuar la
navegación, ya que debía realizarla a vela por no contar
con su motor. Esa tarde, el Capitán de la misma, Federico Lorenzo
Larsen, avistó cajones y barriles flotando en el río, por
lo cual tomó la decisión de arrear un bote con el fin de
salvar la carga que se encontraba a la deriva; de esta manera consiguió
rescatar cuatro tambores de nafta de unos 200 litros proximadamente cada
uno, tres tambores de gasoil de la misma capacidad, 23 cajones y medio
de nafta y un cajón de kerosene. Sin embargo, el Capitán
supuso que a lo largo de la costa, desde Punta Loyola hasta Cabo
Vírgenes, quedaron mas bultos, los cuáles no les
fue posible recuperar por el mal tiempo. En un gesto honorable, el Capitán
Larsen entrego todos los bultos rescatados a la Autoridad Marítima,
Enrique L. López: Subprefecto de Ushuaia.
Seguramente falta mucho más que contar sobre las historias del
Matrero, pero no están a nuestro alcance. ¿Cuántos
expedientes, fotos y relatos se necesitarían para poder sentir
lo que vivieron esos marinos? ¿Quién podría contarnos
lo que es sentir el pánico en el medio del mar? Sólo ellos
.
Peritaje
realizado por personal de la Subprefectura de Río Gallegos para
derterminar la zona del naufragio

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