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HISTORIA
DEL MARJORY GLEN
La
barca "Marjory Glen", cuyo mismo nombre fue una incógnita
para nosotros en un principio, ya que no sabíamos verdaderamente
cómo se escribía pues varias fuentes orales y/o escritas,
nos aportaban diferentes grafías como, por ejemplo, "Marjorie
Gleen", "Margory Clen", entre otros. Ahora sí estamos
en condiciones de afirmar que se escribe "MARJORY GLEN", porque
así es como figura en el expediente iniciado a causa del incendio,
Expediente N° 3544 - A - 1911, el cual es utilizado y citado
en la mayoría de estos textos.
La
barca había sido construida en el año 1892 por la compañía
británica "The Grangemonth Dockyard Company" (archivos
hoy pertenecientes a la "Falkirk Council Archives"), sita en
Grangemonth (Escocia); pertenecía a "Barque Marjory Glen Co.
Ltd. (J. M. Campbell & Son, manager)". Sobre estas cuestiones
encontramos como referencia un articulo del diario Falkirk Herald del
8 de octubre del mismo año donde dan cuenta del bautismo del barco.


De acuerdo a la interpretación realizada por los miembros del equipo
(previa traducción, dejando en claro que no somos expertos en el
manejo del lenguaje náutico) del documento denominado "Transcripción
del registro para la transmisión del registro
general de naves y marineros " y de otros documentos
extraídos del expediente ya citado en el primer párrafo,
se establece que era una barca de propulsión a vela, con tres mástiles,
que poseía dos cubiertas, un casco de popa elíptica, que
no contaba con galerías, todo el casco era de acero y estaba remachado,
tenía sólo un mamparo (es decir que contaba con tabique
o muro dividiendo todo a lo largo el interior del barco); en dicho documento,
también se hace referencia a ciertas medidas de esta barca, como,
por ejemplo:
-
El largo total desde la parte más alta de la
popa pasando por debajo del mamparo, era desde 2/3 pies (feet).
- El largo de
un cuarto de profundidad desde la parte superior de la cubierta hasta
la quilla, era de 202 pies y 85 (tenths).
- Largo principal
desde la cubierta hasta el fondo, 34 pies.
- Puntal de
bodega (capacidad de carga de cada bodega), era de 19 pies.
- Profundidad
desde la viga hasta la parte de arriba de la quilla, que era de 21 pies
y 33 (tenths).
- Desde la cubierta
por el costado desde la mitad del barco hasta la altura de la quilla,
que era de 21 pies, 6 (tenths).
También obtuvimos otros datos como el peso registrado del "Marjory·,
1012, 67 toneladas y con 2868,86 metros cúbicos y un detalle muy
curioso acerca del lugar acondicionado para los marineros, que se ubicaban
en la popa, separados de toda carga o bienes que no fuesen específicamente
los personales de cada marino.
Además
del anterior documento, otro que nos pareció significativo y que
aporta datos acerca del "Marjory Glen" y características
particulares es aquél sellado por el Consulado de la República
Argentina, (en la página 6 del expediente) que, según observamos,
es una de tres copias realizadas que correspondería por sus características
y contenido a una especie de "recibo" (o "guía de
movido" en otro tipo de transportes).
En éste se especifica que la carga y/o mercancía de la barca
Marjory Glen se encuentra en buenas condiciones y perfecto orden, proporcionada
por "Oetling Gebrüder" y que su capitán es J. M.
Holmsen (con fecha 8 de junio de 1911).
La barca se hallaba ubicada en el puerto de Newcastle para ser fletado
hacia Río Gallegos. La carga era de 1701 toneladas de carbón
(Stem coal), 19 toneladas con 12 quintales (equivalente a cuatro cuartos
de tonelada) de "Bagging" que se podrían traducir como
embalajes, atados, valijas u otras mercancías, pero que, cotejándolo
con las declaraciones de Holmsen, sabemos que eran bolsas (presumimos
para embolsar el carbón). Además de 5 toneladas de carbón
para el uso de la barca (dado que ésta era a vela, interpretamos
que posiblemente era para cocinar y calefaccionar).
Esta carga seria transportada y entregada "en las mismas buenas condiciones"
en el puerto de Río Gallegos;
si los "actos de enemigos del Señor, fuego, todos y cualquier
otro peligro o accidente del mar, río y navegación de cualquier
naturaleza o clase" no lo impiden.
Se hacen referencia a unas cláusulas de "negligencia"
de 1885 y 1890 y se agrega que se recibieron 2136 "pounds",
17 "shillings" y 8 "penae" para cubrir intereses y
el seguro.
Una
característica muy significativa y extendida en la construcción
de las embarcaciones de la época
era el uso de los "mascarones de proa".
En un primer momento, según las descripciones de distintos vecinos
de la zona, se creyó que el mascarón del "Marjory Glen"
era la figura masculina, que se encontraría guardada en una estancia
del lugar. Las opiniones eran confusas y contradictorias.

Si bien ubicamos ese establecimiento, y también la figura, luego
de traducir el Registro de la embarcación, de analizar con detenimiento
las escasas fotografías conservadas, aparte de cotejar con recuerdos
de otros residentes y, finalmente, de la confirmación enviada por
el Doctor Evans, de la Universidad de Newcastle, estamos en condiciones
de afirmar que la figura representada en el mascarón de proa del
"Marjory" era una mujer de cabellos rubios ondulados; otra característica
de la misma es que era rolliza o más bien "rellenita"
y poseía un exuberante busto.

El
"Marjory Glen" zarpó el 12 de junio de 1911 del puerto
de la ciudad de Newcastle, al mando del Capitán Martin Holmsen,
contando con una tripulación de dieciséis integrantes, incluidos
el Capitán y los Oficiales. Ellos debían encargarse de transportar
1.800 toneladas de carbón hacia el puerto de nuestra localidad,
Río Gallegos.
Pero
ésta no era la primera vez que el "Marjory" tendría
que enfrentarse a las olas de los peligrosos océanos; anteriormente
había cumplido otra misión con destino a Australia y puede
que hubiera habido otros viajes más antes de dirigirse hacia su
fin en el Mar Argentino, pero nuestro sondeo solamente nos permitió
constatar a éste como su último viaje.
Como figura en la Bitácora de Viaje,
no se efectuó escala alguna, lo que era, para la época,
una tarea muy difícil aunque común y, quizás gracias
a esto, no se registraron ningún tipo de daños o dificultades.
El decir popular nos hablaba del naufragio
del "Marjory Glen", presunción que fue desestimada por
el grupo al comprobar que su abandono se debió a un voraz incendio,
testimoniado (además de fuertes orales y otras escritas) por el
Expediente N° 3544-A - 1911, Folio N° 202, Legajo 33 y el Documento
legal anterior que se inicia por la muerte de su dos tripulantes: Expediente
N° 3542- A- 1911, Folio 352 ,Legajo 33, siendo ellos el segundo piloto
de la barca, Ol G. Henriksen, y el mayordomo, N. M. Gunnevussen, muertos
en la noche del 13 o en la madrugada del 14 de septiembre del mencionado
año, "de asfixia por ácido carbónico "
(1), según informa el Doctor Laurrauri, medico de la Gobernación
(igual constatación hizo el doctor Fenton, cuando fue llamado por
los demás tripulantes al ser encontrados los dos cadáveres).
Algunos testimonios orales decían que habrían sido enterrados
en Puerto Santa Cruz, pero el primer
expediente citado demuestra que fueron enterrados en nuestra ciudad, aunque
ello no puede ser corroborado en los registros del municipio debido a
que éstos se inician a partir de 1918.
El análisis del expediente N° 3544, iniciado el 15 de septiembre
de 1911, permite reconstruir lo acontecido, aunque consideramos necesario
destacar que en las sucesivas declaraciones, especialmente de los tripulantes,
se perciben contradicciones, posiblemente por la falta de manejo de nuestro
idioma y por no contar con intérpretes especializados.
Se concluye en que, desde el día 9 de septiembre, se percibían
emanaciones de gases de carbón, por la cual se abren las escotillas,
se tira agua y se vuelven a cerrar. Continúan la entrada por el
estuario hasta fondear el día 13 en este puerto.
El capitán Jans Martin Holmsen baja a tierra, con el cónsul
inglés Señor Duncan, para acordar con la firma Braun y Blanchard
(La Anónima) ,
compradora de la carga, dónde descargar la misma y, luego, busca
alojamiento en el "Rodiño".
A la madrugada siguiente (14 de Septiembre) el tripulante encargado de
la guardia se percata de la muerte de dos de sus compañeros. Este
mismo día, el Subprefecto Fernando Oro sugiere "..... abrirle
un rumbo al buque por la parte exterior.... dejando cerradas las escotillas,
hasta que se fuese a pique ....." (2);
pero el capitán no efectúa esto, sino que sólo sacó
algunos remaches de una plancha de la popa, no siendo eso suficiente para
inundar la barca.
El día 15, como continuaba el fuego, abrieron las escotillas, (sólo
uno de los tripulantes, Reidar, sostiene que las escotillas se abrieron
el 14 pero por la fuerza del gas) (3) pero
se genera una mayor combustión, por lo cual se propaga el incendio.
Se deja una vigilancia al no poder apagarlo, para no dejar acercarse a
nadie, dado que resultaba peligroso, para la gran cantidad de gente que
llegaba, debido a que desprendían "motones y cabos"..
Como tampoco Subprefectura tenía elementos para sofocar el incendio,
se ofrece el patrón de la chata "Cabo Vírgenes ",
Manuel Cantariño, el hacerlo, a cambio de un pago. Momentos después
junto a personas particulares rompen una plancha del casco de "Marjory"
para inundarlo y sacan también algunas velas y víveres en
cajones. Luego de esto arriba a puerto el vapor chileno "Araucanía"
y propuso inundar al "Marjory Glen" con sus bombas, lo que no
se pudo llevar a cabo por la peligrosidad del fuego; en cuanto a este
hecho, existe otra versión del Diario La Unión que, el día
24 de septiembre de 1911, señala que: "El vapor "Araucanía"
de la casa armadora "Braun & Blanchard" de Punta Arenas,
que acababa de llegar, colocó dos mangueras en la barca con el
objetivo de anegar el fuego, pero no consiguió dar agua,
y la marea que se retiraba rápidamente, obligo al capitán
a retirarse sin poder prestar auxilio."

Momentos
después, el capitán Holmsen se había ido al cementerio
local a dar cristiana sepultura a los dos cadáveres habidos a bordo,
regresando recién horas más tarde.
El subprefecto presume que el día 13 por la noche se inició
el incendio, no coincidente con las versiones de la tripulación,
todos afirman que se inició en la proa, el día 15 de setiembre;
no habiendo coincidencia en la hora (el capitan sostiene que fue a las
13 horas, Jörgussen a las 12 hs., Sundell a las 14 hs, Magnusen y
Heitman - capitán de la Araucanía- a las 11 hs. aproximadamente).
Se demostró que la causa de ese voraz incendio fue por combustión
de carbón. El carbón contiene un elemento llamado pirita
que, al rozarse con las partes metálicas de la bodega, chispas
mediante, pudieron declarar un incendio de gran magnitud. Según
el peritaje efectuado por José M. González, el fuego en
el carbón puede existir en estado latente varios días, permaneciendo
así mientras no tome contacto con el aire con grandes desprendimientos
de gases. Otras causas, dice, puede ser también completamente ajenas
a esto como la intencionalidad, pero que en este caso no es probable ya
que no se hallaron signos de ella. (4)
El señor Oro, encargado del peritaje judicial, sostiene que el
capitán no hizo nada para controlar el fuego, pero el marino sostiene
que era inútil cualquier intento de salvar a la barca. El Subprefecto
denunció que la nave no tenía a bordo ningún elemento
de salvataje y que las bombas estaban inutilizadas, lo que demuestra que
a pesar de tener toda su documentación en regla, zarpó de
Newcastle sin los elementos necesarios de navegabilidad. Sostiene que
al declarar el capitán, había manifestado no haber tenido
enfermos ni haber sufrido novedad alguna; pero el oficial insiste en que
se sospechaba del incendio, pero no lo denunciaron, ya que de ser así
se le hubiera designado un paraje para que pudiera varar sin ofrecer peligro,
y se le ordenaría el retiro de la tripulación, desviándolo
de su trayecto y significando esto una gran pérdida económica.
Dentro de las declaraciones se pueden rescatar, como datos de interés,
que en su primera declaración Holmsen, el capitán, manifiesta
haber dado cuenta a las autoridades marítimas de lo ocurrido el
día catorce, oficiando como traductor el cónsul inglés
Duncan. En la segunda indagatoria dice que también había
notificado al cónsul inglés de estos hechos y lo denuncia
por haberlo instigado a firmar un contrato con el señor Beecher
para que descargue el carbón, pero al momento de hacer esta declaración
-18/9/1911 se da cuenta que "ha sido explotado". Posteriormente
elevará otra denuncia contra los señores Cantariño
y Oro por no dejarlo ingresar a su barco (día 20 de setiembre)
Llama la atención que en su primer declaración diga desconocer
si la carga y el barco estaban asegurados, al igual que el primer oficial
Jörgussen. El periódico La
Unión del 4 de Abril 1912 solo expresa que el agente de
seguro era Walter Curtze y que en ese momento lo esperaban para poner
fin a esa anomalía.
Frente a lo expuesto el fiscal suplente solicita, el día 26 de
setiembre, la prisión preventiva para el capitán por el
artículo 366 del Código de Procedimiento en lo criminal,
según se observa en la pág. 56 del expediente. Pero el día
9 de octubre es sobreseído por considerarse que actuó, tanto
como sus tripulantes, con " . . . las medidas que la práctica
y la prudencia aconsejaban . . ." (5).
Sentencia confirmada por la Cámara de Apelaciones de La Plata el
día 23 de diciembre del mismo año.
Concluido el siniestro se acumularon parte de las mercaderías o
enseres de la barca en uno de los depósitos de la Anónima
y otros en el depósito de Rivera.
Victoriano
Rivera era un español que había adquirido las tierras situadas
entre los Río Coyle y Gallegos comprometiendo, así, a las
estancias "La Delfina", "La Angelita" y "Bahía",
propiedad de las familias Rudd y Halliday.
La instalación de Rivera había comprometido la situación
de estas estancias y esto se debió a la porción de tierra
en que se instaló. Sus posesiones ocupaban la zona de la bahía
y el estuario, y de este modo se veía beneficiado por las entradas
de los navíos a nuestro puerto, así a los Rudd no les queda
otra opción que mudarse.

Rivera, al igual que todos los estancieros de la zona se dedico a la cría
de ganado ovino, lo que la trajo numerosos "beneficios", esto
duraría hasta 1918, cuando 20 años después de haberse
instalado (en 1888) se declara en bancarrota.
Los Rudd arribaron a nuestra zona en los primeros años de 1880,
desde la Islas Malvinas, para dedicarse,
junto a su primo Halliday, a la cría de ganado ovino. Se instalaron
en "Cabo Buen Tiempo", donde
construyen su primer hogar, muy humilde, hasta que su crecimiento económico
les posibilito la construcción de una casa de madera más
confortable.
Una vez instalados, Rudd, su mujer y sus cuatro hijos, recibían
numerosas visitas de los capitanes de las embarcaciones que entraban al
puerto de Río Gallegos, hecho que aun hoy, queda permanente en
el recuerdo de los familiares. Ejemplo de esto es Erick Rudd, que nos
comento lo común que era en esa época que los tripulantes
y capitanes llevasen la mercadería directamente a sus casas y compartieran
además algún momento de ocio con la familia, también
que desde este lugar, en 1912, los niños Rudd corrieron eufóricos
a recibir la entrada de un barco de bandera noruega: la "Marjory
Glen".

La
trascendencia de lo sucedido con el "Marjory Glen" fue más
que un espectáculo para la comunidad, dado que su incendio - quizás
como designio paradójico- generaba la expectativa de poder superar
la crisis de aprovisionamiento de carbón.
La comercialización normal y periódica de este mineral se
veía obstaculizada como consecuencia de las huelgas de mineros,
enmarcadas éstas en la evolución del movimiento obrero inglés,
que hacia de las huelgas su herramienta de lucha desde las dos últimas
décadas del siglo XIX, pero, en particular, con singular relevancia
en 1911. Los mineros, junto a los estibadores, peones y pastores constituían
la espina dorsal de ese movimiento.
Entre 1900 y 1911, la mano de obra en las minas inglesas había
aumentado en un 75% y con este incremento, también vinieron condiciones
de trabajo y de vida muy difíciles, exigencias intransigentes de
los patrones y, desde luego, desastres mineros.
Las razones por las cuales las luchas del movimiento obrero adquieren
trascendencia tan particular se deben a la masiva concentración
de las fábricas, el carácter represivo del estado y el carácter
juvenil del movimiento.
Estas huelgas trajeron aparejados muchos problemas a todos aquéllos
que dependían del suministro del carbón ingles, como la
República Argentina y, especialmente, la zona austral.
Sería importante mencionar que el carbón mineral cumplía
una función esencial en la calefacción y que los recursos
sustitutos (leña y arbustos) no eran menos difíciles de
conseguir.
Por ello, el incendio del carguero trajo la esperanza de que, al menos
en ese invierno, la ciudad no carecería de combustible, puesto
que la parte de la carga salvada así lo permitiría. La empresa
comercializadora haría valer el seguro, y se desistiría
del traslado de esa carga a otros puertos, incluidos los de Chile.
Si bien el precio de la tonelada de carbón había aumentado
a $ 50,00 Moneda Nacional; para las circunstancias anormales que se atravesaban,
se lo consideraba un precio muy razonable.

La
barca, ya sin gobierno y a la deriva, comenzó a trasladarse como
"barco fantasma", a lo largo y ancho de la ría provocando
algunos serios incidentes, como el registrado con una barcaza perteneciente
a la Sociedad Anónima Importadora y Exportadora de la Patagonia
y la rotura del sistema de desagües del pueblo.
.
Por
esto, el Gobernador Interino, Señor Antonio Cocozza, se contactó
con José M. Rivera, dueño por ese entonces de la barca,
quien ofrece donar la nave gustosa y gratuitamente, siempre y cuando el
material fuese empleado para obras oficiales.
Al
tiempo el Juez Letrado del Territorio, Dr. Francisco Aguilar, entrega
al Gobernador Interino un documento único, de parte de J. M. Rivera
que decía lo siguiente: "Conste que por el presente he donado
al Sr. Juez Letrado del Territorio, Dr. Francisco Aguilar y al Gobernador
Interino Don Antonio Cocozza, la barca "Marjory Glen" que está
amarrada en este puerto y es de mi exclusiva propiedad, con objeto que
puedan aprovecharse los materiales para construcciones".
Ese
documento es confuso en cuanto al carácter de la donación,
ya que se entiende como una donación particular, aunque la motivación
del propietario, expuesta en el escrito, se refiriera a materiales destinados
a obras oficiales para el bien general de la comunidad.... La aclaración
solicitada sobre el particular a Rivera jamás sería contestada
o no obra tal documento.
Se
proponen distintos proyectos de obras, generados por Ruiz Moreno, a llevar
a cabo con los materiales de la "Marjory", mayormente compuesto
de tanques, chapas de hierro y una gran cantidad de tablones de madera,
entre estos se cuenta:
·La
construcción de un puente sobre el río Coy - Islet en el
paraje denominado "Los Capones", entrando a Puerto Coyle. Con
esta obra se resolvería la vialidad de Río Gallegos hasta
Pto. Santa Cruz y aún más allá.
·Refacción
y ampliación de la cárcel local, ya que se encontraba en
un estado deplorable, y los presos vivían hacinados, debido a lo
cual y a decir del Dr. Julio Ladvocat, todos los casos de tuberculosis
provenían de la penintenciería. Para este cometido se podría
disponer como la mano de obra a los propios encausados.
·Construcción
de un galpón colindante con la chacra experimental de Río
Chico, donde convenía instalar una fábrica de ladrillos
para proveer a los futuros edificios públicos.
No
se posee documentación o información fehaciente de la utilización
concreta de los materiales de la "Marjory Glen" en alguna de
estas obras que se marcaban como de gran importancia para las necesidades
de la época.
Tales
circunstancias, dejan planteada la situación respecto de la cual,
los distintos factores, contribuirán al deterioro de la barca,
luego que ésta fuera encallada en proximidades de Punta
Loyola donde hoy se encuentra.

Las
versiones de cómo ha llegado esa nave al lugar donde se encuentra
hoy, son varias. Algunos sostienen que la nave llegó allí
en una de las más altas mareas de equinoccio en combinación
con un fuerte temporal, lo cual es bastante creíble.
Otros,
que fue trasladada por un par de chatones pertenecientes a pobladores
de la zona. Si se toma en cuenta que para maniobrar el arrastre de una
nave sin timón y parcialmente inclinada (hacia el lado que "colgaban"
los mástiles) se requería de una potencia de remolque importante,
resulta poco probable que aquellas pequeñas máquinas hallan
realizado toda la tarea de traslado y varadura.
Por
su parte el vecino Roberto Sureda, un hombre con inquietudes por las historias
de la navegación, incorpora la posible intervención del
Transporte "Vicente Fidel López" de la Armada Argentina
"... que hacía estación en Gallegos"... Y que
"... Nazareno Constanzo... un hombre afectado a tareas portuarias...
hizo el trabajo del amarre de la Marjory Glen"...(5)
La sostenida en este trabajo fue formándose con el correr de la
investigación, y estimando la complementariedad de varias de estas
versiones, concluyendo parcialmente lo siguiente:
Es
muy probable que el "Marjory Glen" fuera transportado por sucesivas
mareas hasta la entrada del estuario y desde allí trasladada por
una nave del tipo remolcador o capaz de desarrollar una fuerza importante,
para lograr en la "Marjory" una inercia tal que permitiera encallarla
sobre la playa.
Esta
última tarea, seguramente, debió hacerse también
en alguna de las mareas equinocciales para evitar que la nave remolcadora
se encontrara también con el riesgo de encallar. Para fijarla en
el sitio se la amarró, y posiblemente se cortaron o averiaron algunas
planchas de acero del fondo o sector inferior del casco, con el propósito
de inundarla, al menos en forma parcial (esto último quedaría
confirmado por la cantidad de pedregullo que hay actualmente en su piso,
desparramado en forma bastante uniforme).
Desde
allí en más el grado de deterioro está íntimamente
relacionado a la acción de los factores naturales y humanos.
Los
mástiles en apariencia se vinieron abajo poco después del
incendio, que también produjo la incineración del casco,
lo que descartó de plano cualquier intento de reutilización.
En cuanto a esto, el periódico La Unión en la cita anteriormente
mencionada, los relata de la siguiente manera: "El viernes a la
4 p.m. venció y se inclinó el palo de la proa pero sin caerse;
en la noche del mismo día cayó el palo de la popa..."
Un proceso de oxidación junto a la salitre del aire lo han ido
corroyendo y, los fuertes vientos patagónicos levantan tanta arena
que con ese impulso producen un esmerilado de su superficie. Estos factores
en su conjunto constituyen el proceso de erosión natural.
Aún
así, según nos informa el Sr. Norman Brouwer, que en un
viaje efectuado en el año 1978 pudo comprobar el relativo buen
estado de los restos de la barca, debido a que en el proceso de incineración
del casco se formó una especie de película protectora.
A los efectos naturales se sumaría toda una tarea de desguace autorizado
de modo más o menos oficial, sumado a una tarea de rapiña
con diversos propósitos. Así desaparecieron piezas de hierro
(caldera, barandajes, etc.), muebles y una parte muy importante para la
identidad de una nave de aquellos tiempos, esto es su "mascarón
de proa". Esto lo pudimos constatar al llegar a través de
una minuciosa búsqueda, que derivó en el hallazgo de un
modular de madera que venia embarcado en el navío.

Al
respecto cabe consignar, que el mascarón "desapareció"
por partes, primero se le cortó su cabeza y bastante tiempo después
desapareció el resto. Las versiones indican que estas piezas podrían
encontrarse en un museo de Ushuaia, en la Isla Negra de Chile en la que
se radicó el escritor y poeta Pablo Neruda hasta su muerte o que
fueron vendidas en la ciudad Chilena de Punta Arenas. No hemos podido
corroborarlo.
La
barca fue usada como blanco por parte de tiradores aficionados... pero
también por las Fuerzas Armadas de Argentina (más precisamente
la Fuerza Aérea), producto de lo cual pueden observase importantes
boquetes a su largo y ancho.
Los
visitantes del lugar encuentran un refugio a las inclemencias patagónicas,
y un lugar propicio para hacer fuegos para calentarse o los asados, como
si se tratase de una gran cocina, y también de un gran baño.
Junto a los grafittis y lógicas declaraciones de amor juvenil,
se encuentran las "pintadas" para gobernadores, senadores y
diputados.

(1) Expediente N°3542- A- 1911 Folio
N° 362 Legajo N°33. Del Juzgado letrado de Santa Cruz , Pagina
8
(2) Op. cit pagina 12
(3) op. cit. Página 26
(4) op. cit. Páginas 55 a 57
(5) La Opinión Austral, 27-11-01,
pág. 9
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