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IMPORTANCIA
DEL CARBON BRITANICO VS POLITICA DE AUTOABASTECIMIENTO.
La
necesidad de incluir el tema del carbón en este trabajo responde,
en primera instancia, a que el cargamento que traía el "Marjory
Glen" consistía, principalmente, en ese mineral y,
también, la importancia que éste tenía como combustible
para la zona, en aquella época.
En la segunda mitad del siglo XIX comienza una nueva etapa de la economía
argentina: con la inserción de ésta en el modelo del librecambio,
como socios proveedores de materia prima para Inglaterra, dentro del contexto
de la segunda fase de la revolución industrial.
Argentina contaba con una economía que, a mediados del siglo XIX,
podía responder adecuadamente al sistema que se inauguraba; pero
que, a la vez, debía prepararse para afrontar las exigencias productivas
que se le avecinaban. Hacia falta infraestructura física, organización
jurídica y poblamiento para responder adecuadamente al modelo en
el cual se iniciaba.
Es en este contexto en que se desarrolla la paulatina ocupación
de los territorios al sur del Río Colorado, y en especial, que
se organiza la exploración y reconocimiento de las zonas que eran
ocasión de disputa con Chile.
Justamente, la razón del viaje del Capitán de fragata Moyano,
en el que describe la turba hallada en los ríos,, del sur de nuestro
territorio, era la de llegar a la zona lacustre del seno de Ultima Esperanza
(Chile), "en búsqueda de mayores elementos de apoyo a la tesis
argentina de su soberanía en esa región, cuya línea
de máximas alturas pasa muchos kilómetros al oeste de la
costa oriente de esos canales del Pacífico".
Durante este proceso de la Argentina
agroexportadora, la explotación del carbón no era
de gran interés, ya que nuestro principal proveedor era Inglaterra,
con quien manteníamos relaciones comerciales del tipo "productos
agropecuarios a cambio de manufacturas", eje sobre el cual descansaba
el modelo de los países periféricos.
Asimismo, la extracción de carbón en una época tan
temprana no era viable, en especial, debido a las distancias y a la falta
absoluta de una infraestructura para el transporte del producto. Esta
observación ya la realizaba el teniente de navío Agustín
Castillo, quien fuera el descubridor del Yacimiento de Río Turbio,
a fines del mes de febrero de 1887.
En este período agroexportador nacen pequeños asentamientos
como el Turbio, ahora denominado Turbio Viejo. "Este intenso movimiento
de ganado y los interese comunes de los ganaderos de ambos países,
cuyo producto total se exportaba a Europa por la vía del Pacífico,
convirtieron a Río Turbio en lugar de tránsito obligado
que era nudo de distintas huellas, incluso la que unía Punta Arenas
con Puerto Natales. La falta de caminos directo entre ambos puntos hacía
necesario que los viajeros penetraran en territorio argentino a la altura
de Morro Chico y salieran por Río Turbio. Al ser éste un
lugar de descanso en la última etapa del recorrido, se instaló
el primer hotel para atender a los ganaderos y pasajeros en tránsito."
(1).
La
extensión de la crisis económica de 1929 - 1930 puso en
evidencia la apretada red de interrelaciones de la economía mundial.
Los países respondieron con un salvaje "sálvese quien
pueda" volcando sus esfuerzos en recuperar el equilibrio interno
a cualquier precio.
Después de la gran depresión , Estados Unidos tomó
la delantera y salió a cubrir los mercados desatendidos.
La primera guerra había iniciado el comercio triangular entre la
Argentina, Gran Bretaña y Estados Unidos, pero los norteamericanos
se seguían resistiendo a abrir su mercado a los productos argentinos;
se limitaban a vender las manufacturas sin comprar nada a cambio. La
Sociedad Rural propició entonces el lema "comprar
a quien nos compra", lo que equivalía a fortalecer los vínculos
con Inglaterra. Estas tendencias se profundizaron en los años '30.
En los años posteriores de la crisis del '30, la dependencia económica
y la política proteccionista adoptada por esta última nación
después de los denominados "Pactos de Ottawa", que aislaron
a la República Argentina de su principal comprador, se produjo
un fuerte descenso en las ventas de carnes. Esto llevo al gobierno a enviar
con urgencia una misión comercial a Londres.
El 1º de Mayo de 1933, el Dr. Roca (Vicepresidente argentino) y Sir
Walter Runciman, por la Corona inglesa, firmaron un pacto (conocido como
Pacto Roca-Runciman) que el Senado luego ratificó (Ley N° 11693).
Los principales puntos de la convención y el protocolo sobre intercambio
comercial estipulaban:
· Gran Bretaña aseguraba a la Argentina la compra de una
cuota de carne equivalente a la adquirida en 1932 (punto más bajo
de la crisis).
· Mientras
hubiera control de cambios en la Argentina (límite para el envío
de dinero al exterior), todo lo que Gran Bretaña pagara por compras
en este país, podía volver al país deduciendo un
porcentaje para pagos de deuda externa.
· La
Argentina dispensaría a las empresas británicas un tratamiento
preferencial que tendiera a asegurar el mayor desarrollo económico
del país, y la protección de los intereses ligados a tales
empresas.
· ·
El Reino Unido permitiría la participación de hasta un 15%
de frigoríficos argentinos en la cuota de carne, el resto sería
contratado a los frigoríficos británicos.
· La
Argentina se comprometía a no aumentar los aranceles aduaneros
a las mercaderías inglesas.
· La
Argentina mantendría libre de derechos el carbón y demás
mercaderías que se importaban en ese momento exentas de impuestos,
comprometiéndose a comprar en Gran Bretaña el total de carbón
que consumía.
En
el plano nacional la crisis de ventas de carnes, lanas y otros productos
agropecuarios, sumados al crecimiento de la población, y por lo
tanto, a la necesidad de proveer mayor cantidad de bienes y servicios,
traen como corolario la iniciación de un proceso al cual se denomina
"industrialización por sustitución de importaciones".
Los objetivos nacionales de industrializar el país no fueron con
el fin de exportar, sino que perseguían el poder autoabastecer
la demanda local (esto incluye la decisión de explotar el carbón
en Río Turbio).
La Dirección General de Yacimientos Petrolíferos Fiscales,
fue quien se encargó de la exploración y, luego, la extracción
del carbón en Río Turbio.
En 1936 se decidió la realización de una exploración
geológica en una extensa área de la parte austral de Santa
Cruz, con fines de apoyo a la búsqueda de petróleo.
En ella figuraba la región fronteriza con Chile, en el cuadrante
sudoeste del territorio, que comprendía el Yacimiento de Río
Turbio (el ingeniero Bradmiyr, a cargo de la comisión, utilizó
como punto de partida para el estudio de la región las investigaciones
que, para fines del siglo anterior, había realizado el Dr. Hautal).
En 1939 estalló la segunda guerra mundial como efecto de la crisis
de 1929. La Argentina debió enfrentar los cambios de esta nueva
situación, entre ellos la drástica caída de los suministros
de carbón mineral, que en aquellos años comprábamos
a Inglaterra. Fue necesario racionar los combustibles líquidos
y comenzó a mermar la importación de carbón. La falta
de este mineral, a su vez, significó una disminución de
la energía eléctrica y de gas manufacturada para uso doméstico.
Hasta entonces, el consumo domiciliario de gas en Buenos Aires y en algunas
pocas ciudades del interior, era atendido por las instalaciones de la
empresa privada Compañía Primitiva del Gas, y provenía
de la destilación del carbón, además, la empresa
sostenía una serie de productos derivados.
Las usinas productoras de gas empleaban mezclas de reducidos volúmenes
del carbón disponible, con maíz y asfaltita provenientes
de precarias explotaciones.
Las importaciones de carbón que, durante la guerra, habían
sido del orden de los 3.000.000 de toneladas anuales, descendieron bruscamente
a pocos miles de centenares de toneladas. A pesar de esta situación,
la explotación del carbón en Río Turbio sólo
se iniciaría en 1943, y la producción de esos primeros años
sería muy pequeña, prácticamente experimental. Recién
en 1952 supera las 100.000 toneladas y habrá que esperar hasta
el año 1970 para que la producción llegue al 1.000.000 de
toneladas.
Refiriéndose a esta cuestión, José María Sarobe,
en su libro "La Patagonia y sus problemas. Estudio geográfico,
económico, político y social de los Territorios del sur",
planteó que en el escaso incremento de la explotación minera
intervinieron varios factores: la falta de una política de fomento
por parte del Estado, que encauzase y orientase las actividades del capital
y la iniciativa privada, el alejamiento de los distritos mineros y la
carencia de buenas comunicaciones, la ausencia de población en
las cercanías de los yacimientos, lo que implicaba también
la falta de medios y comodidades para vivir, así como de mano de
obra experta en esta clase de labores. Además, dice que se tenía
(estamos hablando de 1939) un conocimiento muy vago acerca de las posibilidades
que, a ese respecto, encerraba la Patagonia, ya que no se había
llevado a cabo una exploración amplia y sistemática para
develar las riquezas que encerraban sus montañas. Comenta también
que la Dirección General de Minas y Geología, por esos años,
si bien contaba con técnicos y funcionarios competentes, se debatía
en la impotencia por falta de medios y de recursos para llevar a cabo
esa tarea. Se llegó así a una situación en que la
repartición oficial, cuya misión era ocuparse de realizar
todos los estudios geológicos y mineros, reclamados por la economía
nacional, no tenía en su presupuesto de gastos, ninguna partida
de fondos especialmente destinada a sufragar tales estudios e investigaciones.
Y como si no fuera suficiente, esa (importante) repartición tenía
sólo un 50% del personal técnico del que contaba casi diez
años antes.
Al analizar todo el proceso de desarrollo de la explotación del
carbón en nuestra región, vemos varios intentos de impulsarlo.
Pero, aunque por ejemplo, el presidente Del Castillo firmará el
Decreto 87.672 el 2 de abril de 1941, la explotación en escala
industrial del carbón no puede ser atribuida ni a su gobierno,
ni al de Farrell, aunque la Dirección General de Combustibles Sólidos
fuera creada el 2 de enero de 1946, poco tiempo antes de asumir Perón
como presidente.
Sí, en cambio, se percibe como una estrategia de desarrollo con
los gobiernos peronistas, visto el impulso dado a la explotación
durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón y la decisión
de expropiar las tierras del Decreto 23.466/49.

(1) Piñero,
J. Y Dalla Costa, L. "1943-1992 ¿Fin de un período?
¿Cambio estructural? En: UFPA, Actas de las III Jornadas de Historia
Regional, Santa Cruz, 1993, pág. 4
Descubrimiento
del primer yacimiento carbonífero. YCF (1958)
Para un análisis de la producción del yacimiento de Río
Turbio se pueden distinguir cuatro períodos, utilizando como parámetro
la producción, la organización del trabajo y las técnicas
utilizadas tanto para la extracción del carbón como para
su transporte.
Un
primer período es el de la apertura de Mina 1, ejecutado por la
comisión Carbón Mineral N°59, caracterizado por la exploración
geológica y los primeros trabajos de extracción con técnicas
manuales y el transporte del producto a través de camiones a Río
Gallegos.
Un
segundo período se iniciaría con la creación de la
empresa Combustibles Sólidos Minerales (ENDE), que se organiza
en 1946, pero que del punto de vista productivo produce un salto con la
instalación de las vías férreas. Este segundo período
se iniciaría en 1952y en 1957 se ubica la creación de YCF.
El
tercer período es el de la mecanización del trabajo de mina,
con la incorporación de los marchantes y las rozadoras. Esta etapa
se inicia en 1979, con 1.400.000 toneladas brutas.
El
cuarto período es el del estancamiento y el deterioro de la maquinaria
y medios de transporte de la Empresa y la crisis de mano de obra especializada,
a causa de los retiros voluntarios no selectivos.
Se
han tenido en cuenta, en esta periodización, más que los
cambios de nombre que sufrió la empresa encargada de la explotación
del carbón, los cambios relacionados con la producción,
por lo tanto no existen fechas precisas, ya que en una labor tan compleja
como la del Yacimiento Río Turbio, los cambios en la producción
se producen en un lapso de tiempo, a veces difícil de precisar.
Por ejemplo, una nueva técnica, como la utilización de los
marchantes, implicó un período experimental y de adiestramiento
del personal, previo a su implementación definitiva.
La Comisión Carbón Mineral Nro. 59 fue el primer grupo de
trabajo que realizó fundamentalmente, tareas de perforación
y reconocimiento de los mantos. Abrió la primera boca de mina,
llamada justamente Mina Uno; caracterizada, en cuanto a las técnicas,
por ser absolutamente manual.
Esa
explotación, de tipo experimental, se inició en el mes de
marzo de 1943, en el sector sudoeste del Yacimiento, a muy poca distancia
de la línea fronteriza Argentina - Chilena, en un paño de
explotación preparado en el manto carbonífero que se denominó
superior, previo desarrollo de dos galerías, la número 1
y 5 a nivel, comunicadas al exterior por chiflones a intervalos regulares.

Recién
entre 1943 y 1944 se comenzó con el uso de los primeros martillos
neumáticos picadores, para labores de extracción. Al promediar
el año 1945 las labores de exploración, incluyendo los trabajos
preparatorios, superaban los 1400 metros, entre galerías principales,
labores secundarias y de extracción. El sistema de explotación
correspondió al de cámaras y pilares y permitó la
extracción, hasta 1945, de unas 9.000 toneladas. Las labores se
fortificaban con madera de lenga de la región que se arrastraba
hasta boca mina con bueyes.
De
acuerdo a los datos estadísticos de la empresa Y.C.F., la producción
de los años 1943/1946 solo llegó a las 9874 toneladas, carbón
que se enviaba a Río Gallegos por medio de camiones. Por lo cual
la caracteriza este período como puramente experimental y sin uso
comercial del producto.
Esta
etapa no tiene ninguna incidencia en la economía nacional por lo
escaso de los volúmenes del producto que, además, eran consumido
dentro de la Provincia de Santa Cruz.
En
cuanto al poblamiento de la región, el campamento minero situado
en las proximidades de la Bocamina, tenía todas las características
propias de un campamento obrero, por lo tanto no podemos hablar todavía
de un poblamiento estable.
Este
campamento luego fue denominado "Campamento Central" para distinguirlo
de un segundo asentamiento, que se ubicó en el actual emplazamiento
de la ciudad de Río Turbio, y al que entonces se denominó
"Campamento Marina".
Las
tareas de exploración carboníferas encomendadas a Yacimientos
Petrolíferos Fiscales por decreto N° 102.844 de fecha 15 de
octubre de 1941, fueron realizadas hasta el día 31 de diciembre
de 1945. A partir del día 1 de enero de 1946, tales tareas quedaron
a cargo de la Dirección General de Combustibles Sólidos
Minerales, organismo dependiente de la Dirección Nacional de Energía,
según lo establecido en el decreto N° 22.289 de fecha 22 de
septiembre de 1945.
El
Director General de Combustibles Sólidos era miembro del Directorio
de la Dirección Nacional y las funciones del organismo eran la
exploración, industrialización, transporte, distribución
y comercialización de los combustibles sólidos minerales
del Estado.
En
Río Turbio se intensificaron los trabajos de reconocimientos geológicos,
perforaciones y labores mineras, ejecutados con los modestos y anticuados
equipos cedidos por YPF, cuya renovación y ampliación recién
comenzó a ejecutarse a partir de 1947.
La
preocupación mayor la constituyo el problema del transporte de
carbón desde Río Turbio hasta el potencial mercado consumidor
existente en la región del Río de la Plata y del Litoral
fluvial, cuyas centrales eléctricas, ferrocarriles, frigoríficos,
etc., tradicionales consumidores del carbón mineral, estaban ya
en franco proceso de transformación de sus instalaciones para el
uso de otros combustibles, por ausencia de aquel en la plaza vendedora.
Para
aliviar la aguda escasez de calorías que padecía el país,
cuyo déficit en el año 1947 llegaba a 37 billones, frente
a un consumo de 121 billones de calorías; y que existían
en el país material necesario sin utilización, lo que no
hacia menester su importación; el gobierno nacional autorizó
la construcción de la vía férrea y el puerto carbonero
de Río Gallegos (decreto N° 9754/50).
El
ferrocarril fue construido entonces en el año 1950, con materiales
usados provenientes de otros ferrocarriles de Puerto Madryn, Tierra
del Fuego y los puentes del Ferrocarril Nacional General Belgrano,
además de 250.000 durmientes usados.

El
Puerto de Río Gallegos esta situado en la ensenada que se forma
cerca de la desembocadura del río del mismo nombre.
El primer cargamento de carbón hacia Buenos Aires fue transportado
por la motonave Santa María del Luján, a fines de 1948.
Este primer envío tuvo un carácter prácticamente
simbólico. Recién a comienzos de 1950 se habilito el primer
muelle construido de madera. Este primer puerto fue mejorado con obras
posteriores, como las mejoras de 1953 y luego con el muelle de 1956.

La
década del 50 podría considerarse como la del comienzo de
la mecanización de la explotación minera y de la iniciación
de la penetración en el mercado energético.
Las
labores mineras, comenzadas a pico y pala y facilitadas luego con el uso
de los martillos neumáticos, fueron entonces mecanizándose
paulatinamente con la introducción de nuevos equipos que permitieron
aumentar el rendimiento del minero; se fue abaratando el costo del carbón
y el trabajo resulto menos penoso.
El
transporte del mineral por galerías secundarias y chiflones, comenzó
a efectuarse por medio de transportadoras de cintas, accionadas eléctricamente,
hasta cargarse la producción en las galerías principales
en vagonetas que ya llegaban a una capacidad de 2 toneladas. Para el arrastre
de esas vagonetas se utilizaron al principio locomotoras con motor diesel
con dispositivos de seguridad; locomotoras a baterías y finalmente,
eléctricas a troley.
La
producción de la empresa se estabiliza a partir del año
1969 en alrededor de un millón de toneladas. La producción
bruta de la mina se sitúa en las 500.000 toneladas depuradas.
En
1975 se produce la mecanización con nuevas maquinarias y técnicas.
Aparecen los marchantes, las rozadoras de doble tambor y luego de la fase
experimental, se produce un crecimiento de la producción que llega
a 1.400.000 toneladas de carbón bruto en 1979.
Pero
esta mecanización y aumento de la producción no se corresponde
con las ventas, que en 1979 alcanza solo a 486.000 toneladas depuradas.
En este periodo, se produce una acumulación de carbón en
las playas de Yacimiento, acumulación que produce un gasto de mantenimiento,
maquinarias y personal. En el plano nacional se imponía la política
liberal del Dr. Martínez de Hoz, sin embargo, en cuanto a YCF,
la política fue de subsidiar fuertemente la extracción del
carbón sin una política nacional y una estrategia internacional
para ubicar este carbón extraído.
En
el año modelo de 1979, mientras se extrae 1.400.000 toneladas,
se invierten 160.000.000 de dólares, y de las ventas se obtienen
solo 20.000.000.
En esos años, el promedio de déficit de la empresa YCF,
ronda los 100.000.000 de dólares al año.
En
1980 la producción descenderá nuevamente debido al acumulado
del año anterior, situándose en las 963.000 toneladas, de
las que se venden 308.463 toneladas de carbón depurado.
En
1982 se actualiza el proyecto de construir un muelle en Punta
Loyola, idea que ya se estudiaba en los años 50. Con el
gobierno democrático se inaugura el espigón sobre Punta
Loyola, con el nombre de Presidente Illia.
El
motivo de la construcción del puerto Punta Loyola fue en primer
lugar la necesidad de tener instalaciones portuarias que permitan cargar
buques mayores de 8 a 10.000 toneladas y por otro lado el creciente trafico
de productos petrolíferos del entonces YPF.
En
1990 la empresa española ENDESA entabla conversaciones con YCF
y manifiesta la posibilidad de adquirir carbón de la mina de Río
Turbio, a partir de 1993 para ser mezclado con el recuperado en la mina
de Puente de Gracia Rodríguez y quemado en la Central térmica
situada en la mencionada mina. En octubre de 1990 ENDESA adquirió
el compromiso de estudio de esta propuesta mediante la realización
de una investigación, en la que se analizan tanto las posibilidades
de la propia mina en cuanto a reservas, métodos de explotación,
dotación de personal, etc., así como las correspondientes
al ferrocarril y puerto en Punta Loyola.
Entre
otras consideraciones, en el informe de la empresa ENDESA, se afirmaba
que tanto la planta de mina (1017 mineros) como la del resto de Río
Turbio, estaban muy sobre dimensionadas.
Y
si bien en las conclusiones y observaciones del estudio se afirmaba que
no se habían detectado impedimentos del tipo técnico al
desarrollo de un proyecto para mejorar la mina de Río Turbio, y
que en términos económicos no existía ninguna duda
de la rentabilidad del negocio a realizar, la asociación entre
ENDESA y la empresa no llego a concretarse.
A este período le sucedió una etapa de rumores e incertidumbre,
en la cual se afirmaba que había diferentes empresas internacionales
interesadas en YCF. En 1992 el gobierno nacional tomó la decisión
de implementar los retiros voluntarios, a los cuales se acogieron 850
trabajadores de la cuenca.
La implementación de esta medida, al no ser selectiva, produjo
un vacío en áreas estratégicas por el retiro de técnicos
y obreros especializados.
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