Nao Concepción - 1537
N a o  C o n c e p c i ó n
 1537 

El primer naufragio del que se tenga noticias en el estuario de Río Gallegos, ocurrió el 30 de noviembre (día de San Andrés) de 1537, frente a Punta Loyola, en momentos en que las naves "Santa María" y "Concepción" realizaban las maniobras de embocadura en, lo que pensaron que era el estrecho de Magallanes.

Esta expedición, la primera de la que se tenga noción, perseguía un fin comercial y no exploratorio o de reconocimiento. Su objetivo era la venta de sus mercancías en puertos peruanos.


La "Santa María" nave capitana, estaba al mando del piloto León Pancaldo, mientras que Juan Pedro de Vivaldo comandaba la "Concepción". Todo parece indicar que se trató de una inoportuna maniobra, que no sólo terminó con ésta, sino con la propia misión... y hasta con la vida de ambos hombres.

Un extracto de un documento hallado en el Archivo Nacional de Asunción, así lo relata:

"...por pasar delante de la nao capitana, estando en la boca del río que dice de Gallegos, que es cerca del Estrecho de Magallanes, de esta banda del norte, y por ir como está dicho delante de la dicha nao capitana hizo dar y dió todas las velas a dicha nao Concepción de que así iva por patrón a cuya causa la dicha nao se perdió con casi todas las mercaderías" (1)

Por su parte el historiador Juan Hilarión Lenzi, refiere el hecho con las siguientes palabras:

"Parece que Vivaldo, que debía seguir los movimientos de la nave de Pancaldo, en aquella situación se sintió independiente, como sabedor de lo que debía hacerse, y embicó al poniente, con todo el velamen, suponiendo -tal la hipótesis razonable- que estaba en la boca del Estrecho. Dio pronto con tierra y fue el desastre..." (2)

El piloto Pancaldo, con la "Santa María" llevó a cabo el rescate de hombres y mercancías. El intento de cruzar el Estrecho de Magallanes le fue tan esquivo como a las expediciones anteriores (Juan S. Elcano, Jofré de Loaiza y Simón de Alcazaba), emprendiendo su regreso a los puertos del Río de la Plata, donde ambos expedicionarios terminaron sus vidas.

En algún lugar, enterrados en algún banco de arena y barro, deben persistir los restos más imperecederos de la "Concepción", tal vez algún cofre con telas, alguna "pipa" de vino o aceite, sus herrajes o quizás, el ancla.


(1) Lenzi, Juán Hilarión: Historia de Santa Cruz, pág.235

(2) Op. Cit., pág.234