Anecdotas
RESCATANDO A MARTÍN R.

Martín R. ha emprendido su viaje de regreso a alguna parte.
Respira profundo y alejado de los demás, recorre la playa de la ría del "Gallegos" con desesperación por los espacios amplios.

Los hombres de la chata "Chimango" han terminado su tarea de cargar y descargar mercaderías del Transporte Nacional "Ushuaia"(1) y también, coincidentemente, la marea comienza a bajar. Es hora de que los pasajeros que habían bajado a la playa a estirar las piernas emprendan el regreso al buque.

Suben al lanchón auxiliar del "Ushuaia", tanto tripulantes como pasajeros, entre ellos Martín R., recuperado para la sociedad o no. Van en un viaje muy corto desde la playa al barco. Verdaderamente corto.

El viento es fuerte y las olas como en mar abierto. Los hombres de la "Chimango", estupefactos, ven como el lanchón se da vuelta y arroja marineros y pasajeros al mar. Dos valientes sueltan el bote salvavidas y encarando viento y olas logran salvar a varios de ellos. Algunos se ahogan, entre ellos... Martín R.

Martín R. dejaba atrás el Penal de Ushuaia, después de purgar una condena de dieciocho años por un delito que no había cometido. A veces es mejor que ninguna gitana te lea las manos.

Martín R., por todo dato registrado en la nota de un diario. Vida dura. Tuvo madre seguramente, pero también es posible que hijos, parientes o amigos.

Los pescadores saben que en sus redes siempre algo queda. Nosotros pescamos con esta nueva "red" y rescatamos a un Martín R. Puede que esta "red" traiga algo más... que complete su nombre y su puerto.

(1) El "Ushuaia" era un buque-motor construido en la Argentina (1940) que realizaba el recorrido entre Tierra del Fuego y Buenos Aires, trasladando carga y pasajeros. Se hunde frente a las costas del Brasil.
Ibarra Philemon, Luis M.: Investigación periodística, La Opinión Austral, pág. 21, 28/07/2000.

MOTIN DE SAN JULIAN

Magallanes al ver que se acercaba un invierno muy frío y duro, comenzó a tomar medidas, como la de reducir los alimentos, provocando que sus tripulantes armaran una comisión para hablar con el capitán. Corría el año 1520.
La repuesta de Magallanes fue la de argumentar que todos estaban comprometidos con la corona de España y también les leyó la Instrucción N° 39, donde decía el Rey que no debían interrumpir por ningún motivo el viaje, mientras que se encontraran con suficientes víveres.
Los tripulantes tuvieron que darse por satisfechos con la repuesta dada, sin embargo estos comenzaron a hacer comentarios sobre Magallanes, porque no consultaba con los capitanes y pilotos. Esos comentarios llegaron a los oídos del Capitán; su reacción fue la de llamar a toda su gente y decirles que para Pascuas iban a estar en tierra firme para celebrar la misa.
La misa que había anunciado el capitán se llevó a cabo el primer día de abril, Domingo de Ramos; a esta asistieron gran cantidad de gente, pero no todos los capitanes. Magallanes sorprendido le preguntó a Luis de Mendoza porque no estaban los demás y él respondió que no sabía nada.
Mas tarde, en la nao del capitán Quesada se desgarró el batel con la corriente del río y fueron hacia la nao capitana, donde Magallanes los recibió bien: ese buen recibimiento hizo que revelaran a Magallanes que esa noche lo matarían.
Los otros capitanes, como no estaban advertidos de que Magallanes conocía sus intensiones, siguieron con sus planes. El 2 de abril fueron a hacer guardia a una de las nao, mientras la "Concepción", con veinte hombres a bordo al mando del capitán Gaspar de Quesada y de Juan de Cartagena se acercaron hacia la nao "San Antonio".
Sigilosamente para tomarla a la fuerza. Como vieron que los tripulantes dormían, subieron los conspiradores Quesada y Cartagena y entraron a la cámara de Mezquita, le colocaron grilletes y lo encerraron en la cámara dejando a un hombre armado en la puerta.
Por lo sucedido, el Clérigo Valderrama y el maestre Juan de Elorriaga respondieron oponiéndose a los capitanes y les pidieron que cambiase su actitud, dejando en libertad a su capitán Mezquita.
El maestre de la "San Antonio ", acompañado con su contramaestre y los marineros, se dirigieron a Quesada y a Cartagena para decirles que dejaran en libertad a su capitán; Quesada le contesta que no lo soltaría y que iba a seguir con su acción. No conforme con esto, Elorriaga se opone, pero muy mal herido es dado por muerto. Magallanes, conminado por los amotinados a una reunión para decidir sobre el rumbo a seguir, envía a un grupo leal y dispuesto a cumplir con un plan de rescate de la nao Victoria.
Este tiene éxito, y Espinosa a cargo de la misión logra dar muerte a Mendoza y reestablecer el orden.
Magallanes, convertido en Juez y en fiscal, condena a muerte a cuarenta hombres, ejecutando sólo a uno, Gaspar de Quesada, decapitado por su criado Luis del Molino. Tanto Quesada como el anteriormente asesinado Mendoza serían descurtizados para sepultar sus partes en forma separadas como un escarmiento para el resto.
Este luctuoso acontecimiento terminaría con el destierro en las playas de San Julián del capitán Juan de Cartagena (veedor de la Armada) y el clérigo Sanchez de la Reina quien fuera su cómplice.