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SOMETIMIENTO Y ENAJENACIÓN

Desde el descubrimiento mismo de América, los indígenas fueron dominados por los recién llegados, debiéndoles servir y brindar riquezas. Virreyes, capitanes generales, gobernadores y audiencias no sólo cumplían funciones de gobierno sino que fueron instrumentos de sometimiento y enajenación de riquezas del suelo. Así se fue dando una confrontación entre blancos y aborígenes pasándose después a la lucha entre peninsulares (venidos directamente de España) y los blancos nacidos en América (criollos). Cuando la corriente colonizadora llega a San Luis, se encuentra con distintas razas aborígenes. Los primitivos habitantes del suelo puntano fueron los comechingones (moradores de las cavernas) y los michilingües (pobladores de los valles) Luego se constituyeron cuatro grupos bien definidos: los Huarpes, los Comechingones, los Olongastas y los Pampas.

Huarpes

Comechingones

Olongastas

Pampas



Huarpes

Los huarpes ocuparon territorios de las tres provincias cuyanas y son descendientes raciales de los huárpidos, a cuyas características físicas respondían, y cuyo tipo de cultura heredaron. Sin embargo, estuvieron más tarde sometidos a las influencias de los pueblos andinos, bajo las cuales se fue modificando y enriqueciéndose su cultura

La economía huarpe se basaba en el cultivo del maíz realizado muy rudimentariamente. A este respecto se han encontrado morteros, generalmente en grupos, que habrían servido para moler maíz. Estos eran excavados en el suelo rocoso. Se han encontró morteros de este tipo en varios lugares como El Vo1cán, Trapiche, El Potrero, Agua Linda y otros. Se cree también, que algunos de ellos no eran tales, sino que servían como depósitos de agua. Además de estos morteros fijos se han encontrado otros transportables. Recolectaban la algarroba con la que fabricaban el patay, la chicha y una bebida llamada aloja.

Practicaban la caza y recolectaban vegetales. El arco y la flecha fue el arma preferida de los huarpes. Las puntas de las flechas eran de piedra. Como medio, de navegación usaron la balsa y como animal de transporte la llama.

Construían sus viviendas de piedra en las regiones montañosas y de quincha en la llanura. En cuanto al vestido usaban camiseta. Esta prenda sin mangas les llegaba hasta las rodillas. Conocían por lo tanto el hilado. Usaban también ojotas.

Con respecto a los adornos usados por los huarpes debe mencionarse e1 tembetá que era un adorno labial, de los que se han encontrado algunos en la localidad de San Francisco del Monte de Oro. Usaban también 1a pintura facial y los collares de valvas. Acerca de la cestería, sabían hacer cestas y canastillas de varios modos y figuras, todo de paja pero tan fuerte y apretado que servían para almacenar líquidos; y hacían, de este mismo material los vasos y tazas en los que bebían. También trabajaron la cerámica.

La organización familiar fue originariamente patriarcal y monogámica. Practicaban el 1evirato: que al morir el esposo la viuda y sus hijos son heredados por el hermano del fallecido y el sororato: al casarse el varón adquiere con esto solo el derecho a casarse también con las hermanas de su mujer, generalmente a la muerte de ésta y a manera de compensación por la pérdida.

Los huarpes conocieron también la institución del cacicazgo, con un cacique a la cabeza, no se sabe si bien o mal obedecido. Tampoco se conoce la existencia de caciques generales en estas regiones. En cambio consta que los cacicazgos huarpes se subdividían en grupos menores, que estaban a cargo de un principal. La calidad de cacique era hereditaria en la línea masculina.

En cuanto a sus creencias religiosas la divinidad máxima era Hunuc Huar que, según ellos moraba en la cordillera y le ofrendaban maíz, chicha y plumas de avestruz. Asimismo tenían otras divinidades menores como el So1, la Luna, los Cerros, los Ríos y el Lucero de la Mañana. Practicaron la magia por medio de hechiceros que a la vez curaban las enfermedades. Los muertos se inhumaban muy probablemente en posición alargada. Junto al cadáver se depositaba, además de lo que en vida fueran sus objetos personales, alimentos y bebidas que sirvieran para el viaje hacia el más allá.

Los huarpes desaparecieron definitivamente a mediados del Sig1o XVIII, y su desaparición se debió, entre otras causas, a la falta de defensa del organismo de los indígenas contra las enfermedades traídas por los europeos; el sistema de encomiendas impuesto por los españoles y por el cual enviaban a los indígenas cuyanos a trabajar a Chile; los malos tratos, a espaldas de la corona, que 1os encomenderos daban a los indios; el mestizaje, etc.



Comechingones

Estos indígenas, al igual que los huarpes, descendían de los huárpidos cuyos caracteres físicos reflejaban. Habitaron las cierras cordobesas y la falda occidenta1 de la Sierra de Comechingones, situada en territorio sanluiseño.

Se los divide en dos grupos de acuerdo a la lengua que hablaban: los de lengua henia, que se extendieron por territorio cordobés tocando La Rioja; y los de lengua camiare, el territorio ocupado por estos comechingones colindaba con el de los sanavirones al Noroeste, con el de los comechingones de lengua henia al Norte, con los Olongastas al Noroeste, con los huarpes puntanos al Oeste y con los pampas al Sureste.

Además de su origen huárpido, recibieron influencias posteriores entre las que se deben incluir las de origen andino, que contribuyeron a hacer evolucionar su cultura. Debemos aclarar, que si bien recibieron influencias andinas, no fueron, como sus vecinos huarpes, influidos por los incas.

A la primitiva economía cazadora y recolectora, se agregó el cultivo del suelo (maíz, porotos y zapallos) y la crianza de animales como la llama. Con la costumbre de vivir en abrigos naturales o grutas se combinó la construcción de viviendas semisubterráneas, utilizando como materiales de construcción la paja y la madera. De esto se desprende que los comechingones eran sedentarios.

Otra influencia andina se encuentra en la vestimenta que, al igual que los huarpes, consistía en camisetas. Conocían el hilado. Trabajaron la piedra, el hueso y la concha. De piedra y hueso construían las puntas de flecha y de conchas los collares y adornos. Conocieron también la cerámica, aunque los restos que se han encontrado de ella demuestran que poseían conocimientos rudimentarias. Utilizaron las boleadoras pero su arma predilecta era el arco y la flecha.

En cuanto a la organización política, estaban divididos en grupos al mando de un cacique. La familia era el fundamento social de los comechingones.

Acerca de la religión se carece de datos ciertos, pero se supone que, consecuentemente a los rasgos primitivos que conservó la cultura comechingona, deben haber mantenido también la idea del Dios Creador de sus primitivos ascendientes. Aquel Dios benévolo que en general no necesitaba de mayores ofrendas para estar bien dispuesto hacia los hombres. Existen algunos vestigios que señalan que entre los comechingones este Dios se halla identificado con el Sol. También practicaron la magia e inhumaban a sus muertos. Entre las características lingüísticas, los dos grupos henia y camiare, eran muy semejantes entre sí y posiblemente emparentadas con las lenguas huarpes.

Con la llegada de los españoles a Córdoba, comenzó el reparto de indios para que prestaran, por medio del sistema de encomiendas, sus servicios personales a los conquistadores. Con la mezcla de indios producida por los repartos y la educación, en lengua quichua, impuesta por los españoles, lo que facilitó el mestizaje, se extinguieron en tiempos de la colonia, los indios comechingones de rancia estirpe huárpida.



Olongastas

Habitaron la región de los llanos del Sur de La Rioja, Sudeste de San Juan, Norte de San Luis y Oeste de Córdoba.

Estos indígenas también habrían sido descendientes de los antiguos huárpidos. Recibieron influencias andinas y alguna influencia incaica. Las influencias andinas se observan en las siguientes características: Cultivo del suelo (maíz, zapallo) tipo de economía que combinaron con la primitiva, basada en la caza y la recolección (principalmente algarroba) y la crianza de la llama.

Eran sedentarios y vivían en viviendas estables. De éstas no quedan restos que nos permitan apreciar sus características, de lo cual se puede deducir que no las construían de piedra y de ningún material duradero. Conocían el hilado, y se supone, de acuerdo a las influencias andinas recibidas como del contacto cultural que indudablemente deben haber tenido con huarpes y comechingones, que deben haber conocido la camiseta como prenda de vestir y usado la pintura corporal como adorno. La cerámica olongasta fue rudimentaria, de color negro, rojizo o con grabados geométricos. Usaron el arco y la flecha. Las puntas de éstas eran de piedra. También utilizaron el hacha de piedra y las boleadoras. Si bien se sabe que tenían hechiceros, se desconoce su religión, su organización política y familiar, como así también el tratamiento que daban a sus muertos. Acerca de la lengua de los olongastas, tuvieron una lengua particular distinta a las de sus vecinos. Esta lengua es prácticamente desconocida.



Pampas

El hábitat de estos indios fue La Pampa. Habitaron en casi la totalidad de la actual superficie de la provincia de Buenos Aires. al sudoeste de Santa Fe, Sur de Córdoba y la mitad sur de la provincia de San Luis.

Los Pampas eran de raza Patagónida, aunque algo más bajos que los indígenas de la misma raza que habitaron al sur de ellos, probablemente por haberse mezclado con poblaciones de raza láguida, que ya poblaban la región cuando los patagónidos se asentaron en ella.

Eran nómades, de lo que se desprende que la base de su economía consistía en la caza de animales y recolección de vegetales. El principal animal que cazaban era el venado. Lo perseguían a pie hasta cansarlo y así lo apresaban. Su vivienda era móvil. Se trasladaban con ella de un lugar a otro y consistía en el antiguo paravientos construido con un cuero colocado sobre una estructura de palos o ramas. Usaban pieles como vestido y la pintura corporal como adorno. Los principales colores empleados eran el negro, el azul y el rojo. Fabricaban collares y adornos con piedras y conchas. Sus armas fueron las boleadoras, el arco y la flecha cuyas puntas eran de piedra. De piedra fabricaban también raspadores, cuchillos y martillos. Probablemente hayan conocido la cerámica a través de contactos culturales con otras tribus, pero su fabricación no debe haber sido nunca de gran calidad ni realizada en gran escala. En cambio la cestería fue producida en gran cantidad.

Creían en un Dios benefactor que denominaban Soychu y en una divinidad maléfica: Gualichu. Soychu recibía a los indios después de su muerte. El matrimonio, organizado por los parientes de los contrayentes, se realizaba por compra. El entierro de los muertos se realizaba preferentemente en grutas colocandoal lado del difunto sus efectos personales. Entre los instrumentos musicales que usaron los pampas se encuentra un tipo de tambor que percutían directamente con la mano. La lengua que hablaron los pampas, debe haber sufrido algunas diversificaciones locales debido ala gran extensión geográfica que éstos alcanzaron.

Durante el Siglo XVII, los indígenas argentinos recostados sobre la frontera sur de Chile comenzaron a comerciar intensamente con los araucanos, indígenas del país trasandino. De este modo los araucanos comenzaron a influir culturalmente sobre los indios de este lado de la cordillera. A principios del Siglo XVIII se pudo apreciar la presencia material de araucanos dentro de nuestro territorio quienes, en el transcurso de este siglo, impusieron su lengua y sus características raciales a los indígenas con los que se mezclaron, quienes además desaparecieron como entidades étnicas. Este proceso se hizo sentir también sobre nuestros pampas, quienes desaparecieron definitivamente mezclándose con los araucanos hacia fines del Siglo XVIII. Por lo tanto los indígenas a los que también se los denominaba con e1 nombre de pampas, que habitaron durante el siglo pasado la pampa argentina, no debe confundírselos con los verdaderos pampas que hemos descripto antes. Los que fueron objeto de la campaña del General Roca y se hicieron célebres por sus correrías y saqueos fueron araucanos. Los araucanos argentinos adaptaron sus costumbres a las de los pampas, pues mientras de este lado del macizo andino eran nómades como los pampas, los araucanos del otro lado eran sedentarios y superiores en cultura. Restos de aquellos araucanos argentinos se encuentran todavía en la Patagonia.


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