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El nacimiento de Krishna Una vez cumplida su misión, la aparición de Visnú volvió al dios y se lo comunicó en un sueño. La criatura de Rohini se llamó Balarama, y Vasudov y Dovaki dieron a entender a Kans que el niño había muerto. Entonces fué cuando el Shri Krishna tomó forma en Dovaki y la aparición de Visnú, en Yasoda; de forma tal, que las dos tuvieron un hijo. Kans se entero que Dovaki iba a tener un nuevo descendiente, y por mucho que temía a la profecía, no se atrevió a matarla, ordenando se colocase una guardia alrededor de la casa para que matasen al niño en el momento que naciese. Por fin Krishna vió la luz del día y todos los dioses se alegraron, las fuentes manaron agua, los pájaros esparcieron por los aires sus trinos y los Gandharvas llenaron el ámbito mundial de música. Krishna se presentó a sus padres de la manera siguiente: blanco como la leche, los ojos como flores de loto, llevando una corona cubierta de pedrería y bestido de amarillo; tenía cuatro brazos y en ellos llevaba una concha, una maza, un disco y una flor de loto. Vasudov y Dovaki, al verle, se prostaron y Krishna les dijo: No temais; yo he venido para quitar el miedo. Llevadme a Yasoda, coged a su hija y entregarla a Kans. Dicho esto, se transformó una vez mas en una criatura humana y los padres se olvidaron de la forma divina en la cual se les había presentado y solamente pensaron en que tenían un hijo. Dovaki, meditando sobre el peligro que corría la recién nacida criatura, dijo a Vasudov: - Llevémoslo a Gokula, donde viven Nand y Rohini, su mujer. En el mismo momento de decirlo quedaron libres y los soldados puestos por Kans se durmieron. Vasudov colocó a Krishna en una cesta, sobre su cabeza, y partieron para Gokula. Él no sabía por donde cruzar el Jamma; pero con el pensamiento puesto en Visnú penetró en el río. Cuando el agua le llegaba a la naríz empezó a preocuparse, y el niño Krishna, viendo que el miedo se apoderaba de Vasudov, saco el pie y sujetó las aguas. Después de mucho caminar, Vasudov llegó a Gokula, donde estaba la casa de Nand y donde Yasoda había tenido una hija. Cogió a la niña y volvió a su punto de partida. Cuando había regresado y penetrado en el palacio, los soldados se despertaron y volvieron a quedar presos. A los pocos momentos el niño lloró y los guardianes corrieron a avisar a Kans del nacimiento. Este, lleno de terror corrió con la espada en la mano, para matar a la criatura, una voz misteriosa le anunció que la profecía se había cumplido y que se muerte estaba próxima. Al ver que el recién nacido no era un varón, pidió mil escusas a los padres y desde entonces les colmó de favores. La verdad es que, a pesar de sus manifestaciones de amistad, Kans estaba enfurecido contra los dioses, ya que le habían engañado y sus soldados se habían dormido. Su ambición especial era la de matar a Visnú ó Narayana, como se llamaba. Para poder llevar a cabo esto sus ministros le aconsejaron que matase a todos los sacerdotes que ofreciesen sacrificios a Visnú, así como a los brahmanes, yogis, sannayais y todos los religiosos que adorasen a dicho dios. Kans comunicó sus ordenes y envió a todos sus rakshasas para que aniquilasen a todos los religiosos que encontrasen. |
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