Lagarto Overo
o
Lagarto Común
Tupinambis teguixin (Linnaeus)

  Foto: Giovana Wayson.

  Este reptil es el lagarto más grande que podemos encontrar en Uruguay y es uno de los más corpulentos del mundo. Su longitud entre el hocico y la cola puede alcanzar los 1.5 mts en casos excepcionales, siendo más comunes los individuos de aproximadamente 1 mt. Se le encuentra en casi todo el país. Su distribución abarca además Argentina (provincias de Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Chaco, Santa Fe, Buenos Aires, el centroeste y sureste de Córdoba y el noreste y sureste de La Pampa) Paraguay y Brasil.

 


En la Argentina se le conoce como Iguana Overa, pero no debe confundirse a este Lagarto (Teiidae) con las verdaderas Iguanas (Iguanidae) de las zonas tropicales.

En la Perla de Rocha es un habitante bastante común en el monte, el bañado y los arenales que rodean a estos. Debido a que son animales de "sangre fría" (poiquilotermos) estos animales no pueden regular internamente la temperatura interna de su cuerpo; esto condiciona sus comportamientos y por lo tanto nuestras posibilidades de observarlos.

Durante los meses fríos del invierno hibernan en cuevas que ellos mismos construyen o utilizan las abandonadas por otros animales. En los meses más cálidos es cuando son más activos, y es posible verlos con un poco de suerte y paciencia mientras toman baños de sol o caminan dentro del monte.

Su actividad máxima oscila entre las 11 de la mañana y las 4 de la tarde. De ahí el dicho popular de "tomar el sol como lagarto".


Como reconocer esta especie:

En los individuos adultos la coloración dorsal posee un fondo pardo amarillento u oliváceo más o menos oscuro, con fajas negras transversales desde la nuca hasta la cola, sustituidas a veces por manchas irregulares negras o blancas en otros casos no poseen manchas ni fajas sino un color pardo negruzco o verdoso bastante uniforme.

Los individuos jóvenes presentan un color verde claro metálico muy vivo y brillante. El peso de los adultos oscila entre 3,5 a 4 kg. aprox. La cabeza es triangular y alta, bien diferenciada de cuerpo, ojos grandes con márgenes lisos y pupilas circulares.

Poseen párpados y una especie de tercer párpado transparente denominado "membrana nictitante" Las escamas de la zona ventral son pequeñas. Las patas poseen todas cinco dedos, -más largos en las patas traseras- provistos de fuertes uñas.

Poseen una larga cola, que arrastran al caminar, puede separarse del cuerpo -como en muchos otros lagartos- y regenerarse (volver a crecer) Los machos son más grandes y robustos que las hembras, presentan un mayor desarrollo en la base de la cola, donde se alojan dos hemipenes, retraídos.


Alimentación:

La dieta de estos lagartos es muy variada, por lo que se le considera un "generalista" (en oposición a los "especialistas" que comen un solo tipo de alimento).

La alimentación se va modificando con la edad. Los juveniles comen caracoles terrestres, ciempiés, avispas, escarabajos, grillos, saltamontes, cigarras, pulgones, escorpiones de agua, cucarachas, larvas de mariposas arañas y otros organismos pequeños.

También comienzan a comer pequeñas frutas carnosas y suculentas, como las del tala y la pitanga. Por lo cual muchas veces trepan a los arbustos bajos en donde buscan también los nidos de las avispas llamadas lechiguanas por cuya miel sienten verdadera predilección.

A medida que crecen, capturan pequeños vertebrados: peces, ranas, culebras, pájaros y roedores. También depreda los huevos de tortuga y gallinas e incluso algún pollito, por lo cual la gente de campo suele combatirlo.


Reproducción:

Alrededor de Octubre, y dependiendo de las condiciones del clima, comienza la época de celo. Al ver la hembra, el macho agita sus voluminoso cuello y emite un leve ronquido, comenzando el seguimiento.

Al alcanzarla la toma del cuello, valiéndose de su poderosa musculatura mandibular, mientras la sujeta con las patas posteriores. Luego gira el cuerpo y con su cola levanta la de la hembra y coloca su hemipene en la cloaca de esta.

La copula dura unos instantes, y después la pareja se separa y cada uno se dirige hacia lugares distintos. Ya fecundada la hembra se dedica a la construcción de la cueva en la que habrá de depositar los huevos.

Aunque su peso ha aumentado, demuestra en esta tarea una gran habilidad, empleando sus patas posteriores como cavadoras y las posteriores como rastrillos, alejando, la tierra blanda con los dedos separados, de uñas fuertes y gruesas.

La cueva tiene la forma de un túnel de un metro de longitud, cavado a 50 cm. de profundidad. Una vez terminada, la hembra rastrilla pastos, hojarasca y frutos, que deposita en el fondo. En este lecho, pondrá los huevos en ristras de 20 a 54 aunque su número más frecuente es de 36.

Los huevos son blanquecinos, ovalados, con los polos iguales; la cáscara es blanda y porosa y su altura máxima no excede los 48 milímetros. Se supone que la hembra los incuba hasta que eclosionan, entre fines de diciembre y comienzos de enero.

Al nacer las crías miden de 19 a 20 cm y a partir de los 20 días, su piel, recubierta de escamas, es de un verde metálico muy vivo y brillante.


Depredadores:

Los enemigos naturales del Lagarto común son las aves de rapiña y diferentes ofidios, en especial culebras, que capturan los ejemplares juveniles. Los adultos fueron depredados en el pasado por grandes felinos, hoy extintos en el Uruguay como el Puma y el Jaguar.

En la actualidad el principal depredador de esta especie es el hombre quien lo persigue para evitar su acción depredadora en gallineros, por el "placer de cazar" o por su cuero.

Al sentirse acorralados presentan un comportamiento intimidatorio y de enérgica defensa con mordiscos y coletazos, pudiendo entonces quebrar la pata de algún perro imprudente, como nos apunta Hudson en sus hermosas paginas de "Un Naturalista en el Plata". También pueden nadar muy bien sumergirse bastante tiempo, y correr en dos patas a gran velocidad.


Algo Mas:

Profunda raigambre telúrica sudamericana otorga a esta familia de Lagartos (Teiidae) los remotos orígenes de sus antepasados cuyos restos fósiles hallados en los estratos geológicos remontan esta especie a millones de años de antiguedad autóctona.

Obstinadamente fieles a su terruño pues no han emigrado a otros continentes. Los guaraníes lo conocían como "teyú-guazú" o sea: teyú=lagartija, guazúí=grande.

Los indios Tobas dividíann al mundo en tres partes: una corresponde al cielo, una a la superficie de la tierra y otra a las profundidades y el medio acuático. El lagarto , pertenece a este último sector.

Un mito Toba explica los enfrentamientos de estos lagartos con los gatos monteses y los perros: antiguamente el aguará-guazú- Padre de los Perros- y el gato montes se asociaron con el lagarto para conseguir ratones y langostas para comer.

Como el lagarto tiene patas cortas, salía primero y los otros lo alcanzaban después, un día halló gran cantidad de langostas y se las comió sin reservar su parte a los compañeros. Al darse cuenta de lo ocurrido el gato montes se enfureció y lo reto a pelear; pese a los intentos pacificadores del aguará-guazú se trenzaron en lucha: el gato mordía y el lagarto daba coletazos.

La pelea fue pareja hasta que el lagarto se replegó a una charca, donde se movía mejor que el adversario, al que terminó por morder en el cuello y matar.

Desde entonces el lagarto anda solo porque todos saben que le gusta pelear, y los gatos monteses son sus enemigos. El aguará-guazú le anunció que los perros lo atacarían constantemente, pero el contestó que su descendencia seria tan numerosa que siempre habría lagartos sobre la tierra.


Protección de Esta Especie.

Su desaparición de los ambientes naturales en los que habita esta especie y la persecución intensa de la cual es víctima, lo ubica en una posición de verdadero peligro. Datos oficiales del WWF (World Wildlife Foundation) y TRAFFIC Sud América, arrojan la aterradora cifra de 1.100.000 individuos de Tupinambis, exportados desde la Argentina a otros países.