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LA BIODIVERSIDAD


"Sólo podemos amar aquello que conocemos y sólo podemos proteger aquello que amamos"

 Tobías Lasser


  La inmensa diversidad que caracteriza nuestro territorio y la extinción masiva de especies -megaextinción- es en parte producto de su compleja historia biológica y geográfica. La diversidad natural no se encuentra homogéneamente distribuida y no hay una forma única de medir la biodiversidad aunque para ello existan métodos cuantitativos.

Sin embargo se manifiesta en la composición de la fauna y flora -biota- en grandes biomas o macroecosistemas, como resultado de los patrones de distribución geográficos de las especies, que a su vez son el resultado de la acumulación de eventos históricos, de formación de especies -especiación-, dispersión y extinción de las mismas.

Los inventarios de las especies son el mayor estudio que se tiene de la biodiversidad, aunque desafortunadamente para la ciencia no es aún claro cuántas especies existen, porque los inventarios quedan desactualizados con la aparición o extinción de éstas a un ritmo más acelerado de lo que se puede procesar toda la información.

Así mismo con el poco conocimiento que se tiene actualmente, es difícil definir con certeza el número de especies amenazadas y el grado o riesgo que existe de que desaparezcan definitivamente.

El nuestro es considerado como uno de los países biodiversos de Sudamérica menos conocido, ya que, a pesar de su abundancia en flores, plantas y especies animales, no ha sido muy difundido todo el conocimiento científico que se ha obtenido de las investigaciones realizadas en él.

La conservación es algo más que mantener en buen estado una cosa o un lugar.  Es permitir otras formas de vida insertándose dentro de un esquema válido, aceptable, orientado a la utilización sostenible de los recursos naturales renovables, conservando la diversidad y el potencial de productividad para una explotación persistente, que favorezca las generaciones actuales y futuras con estrategias que se encuentran en la composición misma del bosque, ya que éste permite la disponibilidad de variedades para cultígenos, zoocría, medicamentos y productos químicos e industriales.


  El desarrollo sostenido debe entenderse como un proceso de transformaciones naturales, económicas, sociales, culturales e institucionales que tienen por objeto asegurar el mejoramiento de las condiciones de vida del ser humano y de su producción, sin deteriorar el ambiente natural, ni comprometer las bases de un desarrollo similar para las futuras generaciones.


Conservación y desarrollo son dos puntos de vista igualmente válidos pero que deben responder por el mantenimiento a perpetuidad de los ecosistemas, ya que existen valores que justifican su protección.

Con respecto a esto, el ecodesarrollo postula una serie de principios que, de ser posibles, serían un buen comienzo para las futuras generaciones:

  • El hombre es el recurso más valioso y todo programa de desarrollo debe contribuir a su completa realización.

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  • El manejo de los recursos naturales debe hacerse teniendo en cuenta la solidaridad internacional y la responsabilidad para con las generaciones futuras.

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  • En cada ecosistema se deben explotar los recursos de manera que su aprovechamiento persiga la satisfacción de las necesidades fundamentales de la región en los campos de la salud, alimentación, vivienda y educación.

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  • Las necesidades básicas de la población de cada región deben ser definidas teniendo en cuenta la realidad económico social, con el fin de evitar los estilos de consumo ajenos.

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  • La depredación debe ser rígidamente prohibida y en todo caso se explotarán preferencialmente los recursos renovables, que si son inteligentemente manejados, serán inagotables.

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  • El impacto negativo de la actividad sobre el medio ambiente debe atenuarse mediante formas de producción que posibiliten el reciclaje de los desechos industriales.

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  • El ecodesarrollo supone el uso de técnicas apropiadas que consulten el ahorro de todo tipo de energía y en lo posible, la exclusión de tecnologías amenazantes para el medio ambiente.


Los Parques Naturales Nacionales, a pesar de ser un buen principio para la conservación de zonas especiales, se encuentran en crisis. Gran parte de la población asentada en estas zonas vive del aprovechamiento directo de los recursos naturales, la colonización proveniente del interior propicia la transformación de las áreas selváticas y el mal manejo gubernamental que se tiene de ellos -ya que deberían ser manejados más estrictamente dejándoles márgenes de recuperación que no provocara la extinción masiva de especies-, son causas suficientes que no parecen garantizar su existencia, o al menos cumplir con los objetivos por los que fueron creados.

No existe todavía una conciencia colectiva sobre el valor de la biodiversidad y los recursos genéticos, vivimos en medio de una riqueza que desconocemos, subvaloramos e irrespetamos, porque la información no está al alcance de toda la sociedad, y la mayoría que decide carece del conocimiento necesario, siendo casi siempre vulnerable a las manipulaciones de los grupos de interés económico.


Es necesario un cambio en la conducta a nivel individual y social que sólo surge del estudio, la sensibilización, la divulgación y la apropiación.

¿Qué será entonces de los países megadiversos? Sabemos que vivimos en uno de los países con mayor biodiversidad y que ésta, está desapareciendo antes de que logremos conocer al menos una parte de la valiosísima información genética que posee, y que sólo unos cuantos aprovechan.

 


Sin embargo no podemos hablar de biodiversidad sin renunciar a estilos de vida fundamentados en el desperdicio del patrimonio ambiental y continuar manteniendo una riqueza natural en medio de la pobreza.

La conservación de la naturaleza y por ende de toda esta biodiversidad que países altamente desarrollados desean mantener debe complementarse con alternativas que logren elevar el nivel de vida de sus habitantes.