La esencia de un ataque psíquico se encuentra en la sugestión telepática. Si unimos la telepatía y la sugestión, entenderemos su modo de operar.

    La sugestión puede ser de tres tipos: autosugestión, sugestión consciente y sugestión hipnótica.

    La autosugestión la realiza la propia mente conciente sobre la inconsciente, se destina en la propia conciencia; la sugestión de vigilia se origina en la mente de otro y es transmitida a la nuestra por los canales ordinarios de la palabra hablada o escrita; la sugestión hipnótica entra en la mente subconsciente de forma directa, sin pasar por la conciencia.

    La sugestión hipnótica, se dividen en tres tipos: la verdadera sugestión hipnótica, la sugestión dada durante el sueño normal y la sugestión telepática. Estos modos de sugestión entran en la mente por detrás del censor; es decir, de la conciencia, a la que no se le pide cooperación ni tiene capacidad para inhibir lo que entra.

    " No se puede hipnotizar a una persona para que haga algo contrario a su naturaleza real".

    El pensamiento subconsciente es primitivo, se desarrolló antes de que la humanidad conociera el lenguaje hablado. El objetivo de la sugestión es crear una atmósfera mental alrededor del alma de la persona, hasta que provoque dentro del alma una reacción o respuesta simpática.

    Hay dos puertas, por las que el atacante puede entrar en la ciudad del alma, y esas son el instinto de auto conservación y el instinto sexual. ¿Cómo procede el atacante? Ha de crear una atmósfera en el alma de su víctima, puede crear esa atmósfera en su propia conciencia, al tiempo que piensa en su víctima.