Con respecto a Argentina y su realidad en la materia, Favaloro precisó que se colocan de 7.000 a 10.000 marcapasos en el país por año y que la tendencia va aumentando,
porque se van diagnosticando cada vez más, dada la información de la población al respecto. Por ejemplo, el P.M.O. (Prestación Médica Obligatoria) dispuso que las Obras Sociales y Prepagas provean obligatoriamente los marcapasos necesarios a sus
afiliados. El costo de los marcapasos ronda entre los U$S 2.500 a 3.000 los simples; y de hasta U$S 8.000 los más complejos. O sea, hay una gama de precios según la variación de frecuencia que se precise. Un dato curioso: el que diseñó uno de
estos “marcapasos inteligentes”, el Bio Censor o el Rate Responsive fue un argentino, el Dr. Raúl Chirife, y fue el Dr. Mariano Favaloro el primero en implantarlo. También el primer by pass coronario fue realizado por un argentino: el Dr. René Favaloro.
Otro avance argentino en cirugía cardiovascular fue la utilización de válvulas biológicas (de cerdo) en los reemplazos valvulares. En la Argentina “lo que no hay es el apoyo económico necesario para desarrollar y producir en el país, por eso
muchos avances fueron realizados por argentinos en el extranjero”.
Otra consideración, como para concluir la entrevista, el Dr. Favaloro indicó que “el desideratum de todo esto es que la gente se cuide de los factores de riesgo”. También dejó una
serie de consideraciones acerca de lo que vendrá: “algún día, se manejará y dominará la arteriosclerosis y desaparecerán prácticamente los infartos y la cirugía de revascularización cardíaca. Se perfeccionarán tanto los métodos diagnósticos y los
tratamientos no invasivos, que los cirujanos somos conscientes que en unos años, no sabemos si 5, 10, 20 ó 30, seguramente la cirugía de revascularización coronaria, que hacemos hoy día (la tradicional, abriendo el pecho) va a desaparecer”. Esto podrá
ser factible mediante diagnósticos y tratamientos cada vez menos invasivos (angioplastia coronaria, colocación de stent). “La solución es que la gente controle los factores de riesgo para evitar la arteriosclerosis”, reitera. Los principales son: el
tabaquismo; la hipertensión; dislipemias (colesterol alto, triglicéridos y otros lípidos de la sangre alterados); obesidad y sedentarismo; diabetes y estrés. La reducción de estas variables no solo mejoran la calidad de vida sino que impiden o retardan
la aparición de nuevas enfermedades cardiovasculares.
“LATE UN CORAZÓN”
Por suerte hoy día el uso de los marcapasos no tiene grandes restricciones en cuanto a las actividades corporales, entre las cuales se puede contar el sexo. “La mayoría de los portadores de marcapasos son personas de 60 a 80 años -aunque
existen jóvenes que los usan-, para los cuales la actividad física está permitida”, explica el Dr. Mariano Favaloro. Además, señaló, que existen algunos problemas cuando el marcapasos está cerca de un área de transmisión radial. Tampoco es
conveniente que pase por las barreras electrónicas de los aeropuertos ni de los supermercados, porque pueden alterar transitoriamente la programación del marcapasos. Otra restricción es hacerse un estudio de resonancia magnética nuclear. Más allá de
ello, vale la pena reiterar que se puede tener una vida normal usando un marcapasos, teniendo estas consideraciones presentes y acudiendo a un médico regularmente.
“Late un corazón, déjalo latir”, cantaba Rufino. Y más allá de todas las
complicaciones, enfermedades, complejizaciones tecnológicas, marcapasos, by pass y demás yerbas, el corazón sigue latiendo con amor, sentimiento, pasión y desenfreno. Por lo menos así se sigue apreciando. Y la famosa frase de Blas Pascal “el
corazón tiene razones que la razón no entiende” parece claudicar ante los avances de la tecnología y la microinformática, pero a mí me sigue gustando repetirla.
Mariano Sapetti.
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