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Quirino
Cristiani,
un hombre de Avellaneda, realizó el primer largometraje de
dibujos animados de la historia. Su obra fue El apóstol,
una sátira sobre Hipólito Yrigoyen, que se proyectó en las
mejores salas del país en la década del 20.
Cristiani filmaba en 35 mm y en blanco y negro. Usó la técnica
del dibujo y el recorte: para no repetir su personaje, le iba
sumando articulaciones. Todavía era cine mudo. Muchas de las
ideas de Cristiani se tomaron años más tarde para crear la
primera Escuela Municipal de Cine en Avellaneda.
Esta institución es la única en su tipo en Latinoamérica y
comenzó a funcionar en 1982. Dicta una carrera de tres años
—gratuita— y a pesar de que tiene 50 alumnos inscriptos,
egresan generalmente unos 15. |