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El Mago del Torno

El Honorable Consejo Deliberante de Saladillo, por Decreto N° 10/99 impuso Augusto Ulderico Cicaré al acceso que comienza en la Rotonda de la Ruta 205 hasta el Aero Club local, como un homenaje y reconocimiento a la trayectoria y prestigio internacional del inventor local.

Un personaje tan notable como humilde, y tan reconocido como esforzado trabajador; nada menos que a un inventor independiente exitoso, que con muy escasa educación y con reducidos recursos técnicos y financieros se había convertido, luego de toda una vida de investigación y trabajo duro, es el primer inventor, diseñador y constructor de helicópteros de América latina, Cicaré es una persona sencilla, de gustos simples, cuyo único pasatiempo cuando no esta inventando es viajar y conocer lugares nuevos.

Augusto Cicaré, "Pirincho" para sus amigos y conocidos, el "mago del torno", alguien que con sólo su ingenio, su perseverancia y su habilidad extraordinaria con el torno, había llevado a la práctica su sueño de la niñez: diseñar, construir y volar su propio helicóptero.

Todo comenzó entre 1942 y 1943, en Polvaredas, un pequeño pueblo a unos 30 kms de Saladillo, donde Cicaré había nacido el 25 de mayo de 1937. Por aquel entonces, con apenas 6 años de edad, tuvo acceso a un ejemplar de la revista Mecánica Popular, que un estanciero le había prestado a su padre, Augusto Francisco Cicaré, un tornero rural que reparaba máquinas agrícolas junto a sus hermanos, Victorio y Enrique Cicaré.

En esa revista pudo ver un artículo que se refería a los trabajos pioneros de Igor Ivanovich Sikorsy (1889-1972), inventor ruso-norteamericano, quien estaba trabajando en los EE.UU, con sus primeros y revolucionarios modelos de helicópteros.

Cicaré había sentido desde muy temprana edad una gran atracción por los aviones y los motores, pero al ver ese artículo sobre helicópteros se desarrolló en él una especie de revelación y entusiasmo muy profundos. De ahí en más la meta y el sueño de su vida sería poder diseñar, construir y volar su propio helicóptero. Una ambición temprana inusual, en un talento temprano también inusual.

Su madre, María Anunciada Ércoli, fue la primera en apoyarlo diciéndole que si se lo proponía y estaba dispuesto a trabajar duro, y a superar todas las dificultades que se le presentaran, seguramente lo iba a lograr. Pero también el ambiente que le brindaba el taller de su padre y el apoyo de sus tíos influyó grandemente para el desarrollo de su precoz talento como inventor.

En el taller que su padre tenía, junto con sus tíos se dedicaba a reparar y reacondicionar maquinaria agrícola, motores y herramientas, además eran muy conocidos en la región por transformar cosechadoras tiradas por caballos en cosechadoras motorizadas.

Augusto Cicaré le debe mucho a su tío Victorio, quien no sólo le puso el apodo de "Pirincho", sino que se transformó en su primer instructor en el manejo del torno y en la solución de problemas técnicos.

"Pirincho" es el mayor de una familia de 5 hermanos (Hugo, María, Elba y José María). Por la rama materna, su tío Hércules Ércoli, y su sobrino Mario Ércoli, también son inventores, ya que desarrollaron equipos y herramientas para la industria de la apicultura.

De su época de estudiante en la escuela primaria N° 13 de Polvaredas, "Pirincho", no tiene un buen recuerdo, según nos cuenta, le daba mucha vergüenza ir a la escuela, él era el último de su clase, y siempre aprobaba con lo justo. Sus compañeros solían burlarse de él por su bajo rendimiento escolar. Sin embargo durante las clases actividades prácticas, a las que debía concurrir los días sábado, era con gran ventaja el mejor de todos. Mientras sus compañeros se dedicaban a lijar y cortar maderas, él diseñaba máquinas, motores, herramientas y hasta una pequeña cocina a kerosén a la que hizo funcionar exitosamente, para gran sorpresa y admiración de sus maestros y compañeros.

Su primera y verdadera escuela había sido el taller de su padre y de sus tíos mecánicos y torneros rurales. Su forma de aprender era "metiendo mano" en las cosas, y su medio de expresión el torno.

A los 11 años, cuando estaba en el 5° grado de la escuela primaria, construye su primer motor de cuatro tiempos con el cual hacía funcionar un lavarropas. En esa misma época construye una pequeña caldera de vapor, y convierte el motor de un automóvil para el empleo de gas envasado como combustible, en lugar de nafta. Se dedica además a la construcción de todas las herramientas de su taller.

A los 12 años termina su escuela primaria, y de allí en más no recibirá nunca más educación formal alguna. A los 15 años diseña y construye un motor de 500 cm3 con árbol de levas a la cabeza, y su caja de velocidad de cuatro marchas, el cual tuvo como destino inicial una moto que pensaba construir, pero que debido a otras necesidades imperiosas terminó vendiéndolo a un amigo. Con el dinero obtenido comenzó a fabricar las primeras piezas de lo que era el sueño de su vida y su pasión permanente, el helicóptero.

A los 18 años, desarrolla y fabrica totalmente un motor diesel de dos tiempos, el sistema de refrigeración que diseñó para este motor era tan original, que con el tiempo y luego de mejorarlo, le permitió obtener su primera patente de invención en 1965. Ese motor fue utilizado en su taller para el accionamiento de su torno en forma directa, y además como generador eléctrico para su casa y sus instalaciones, ya que por aquella época Polvaredas carecía de suministro eléctrico. Ese motor estuvo en servicio por 18 años, hasta que trasladó su taller a la ciudad de Saladillo.

En esos mismos años también diseñó y construyó una motoneta, incluyendo el motor y la caja automática de velocidades.

En 1958, a los 21 años concreta finalmente en forma práctica y efectiva, su sueño de la niñez, al fabricar y volar su primer helicóptero, el CICARÉ CH-1. Esta máquina, al igual que su motor, fueron creados con materiales e instrumentos caseros, y en base a una rudimentaria tecnología agrícola. De esta forma se convirtió en el primer inventor, diseñador y constructor de helicópteros de América latina. Ya para 1964 había construido y volado, con el apoyo de sus vecinos de Polvaredas y de la Fuerza Aérea Argentina, el CICARÉ CH-2.

En 1969 inventa un simulador de vuelo de aviones, el primero de su género en América latina, por el que recibe una distinción por parte de la UADE.

En 1970, a la edad de 33 años es distinguido por la Cámara Junior de Buenos Aires, como uno de los 10 jóvenes sobresalientes de la Argentina. Por esa misma época, el Ministerio de Educación y Cultura de la Nación, lo nombra Maestro Técnico, y la publicación inglesa JANE´S le dedica una extensa nota donde destaca los logros del incipiente constructor argentino de helicópteros.

A mediados de la década del ´60, Juan Manuel Fangio se entera de las extraordinarias habilidades con el torno que poseía "Pirincho", y de su excepcional talento inventivo; razón por la cual lo visita y le encarga el desarrollo de un motor de cuatro cilindros en V, de cuatro tiempos, y de 1.500 cm3 de cilindrada, que serían instalados en automóviles DKW, utilizando por primera vez en la Argentina distribución por correas dentadas, que dicha empresa alemana planeaba construir en Santa Fe. Ese motor fue construido con todo éxito, Fangio lo probó recorriendo más de 100.000 kms, con óptimos resultados.

Posteriormente desarrolla, utilizando el mismo block, una versión para competencias internacionales, con cuatro válvulas por cilindros, obteniéndose potencias similares a la de los motores europeos. Finalmente el programa quedó trunco al cerrarse la empresa DKW. Años más tarde la empresa FIAT se basó en los desarrollos de Cicaré para construir sus nuevos modelos.

En 1972, desarrolla y fabrica una bomba recuperadora de aceite para los motores de automóviles de competición del equipo oficial de la General Motors.

Cicaré se casó en 1974 con Isabel Ponce, en la actualidad profesora de Ciencias de la Educación, y se muda a Saladillo en donde instala definitivamente su taller. Tiene tres hijos, Fernando (26), técnico en marketing, Juan Manuel (20), estudiante de agronomía, y Alfonso (16), estudiante del Polimodal en una escuela técnica de Saladillo. Todos sus hijos han tenido una educación técnica, y han heredado la pasión por los helicópteros.

Sería muy largo mencionar todos los logros técnicos que ha obtenido Cicaré, protegidos por patentes de invención y con amplio reconocimiento internacional, pero a modo de ejemplo podemos citar:

• Sistema de comando pendular para helicópteros.
• Bomba inyectora rotativa.
• Mejoras en los motores diesel.
• Bomba inyectora para motores diesel.
• Revolucionarios comandos para helicópteros sin plato oscilante.
• Revolucionario simulador/entrenador para vuelos de helicópteros. (Único en el mundo).

Sus desarrollos han recibido el reconocimiento en congresos y exposiciones de aeronaves en Argentina, los EE.UU, Brasil, Chile, Perú, Inglaterra, Australia, Alemania, Suiza, Canadá, Italia, Bélgica y España.

Desde 1964 Cicaré ha recibido apoyos parciales , y ha firmado acuerdos de cooperación con organismos oficiales de investigación y desarrollo, dependientes de la nación y de la Provincia de Buenos Aires, y con la Fuerza Aérea Argentina, pero todos esos proyectos han quedado truncos por la falta de continuidad y la falta de financiamiento.

En 1994 junto con un grupo de amigos y vecinos de Saladillo fundan "Industrias Cicaré Helicópteros S.A.", con el propósito de diseñar y fabricar sus revolucionarios conceptos para la industria de aeronáutica. Cuentan con15 empleados y una capacidad para fabricar un simulador/entrenador de vuelos de helicópteros por mes. Uno de sus socios y colaboradores es Orlando Rodríguez, alguien a quien Cicaré aprecia mucho por su gran capacidad para el trabajo y por lo valioso de sus ideas y aportes técnicos.

El caso particular de Rodríguez es que cuando era aún un niño vecino de Cicaré en Polvaredas observaba con curiosidad y gran entusiasmo los experimentos que este llevaba a cabo con sus primeros helicópteros. Con el transcurrir del tiempo, el padre de Rodríguez le presentó su hijo a Cicaré y desde entonces colabora junto a él. Augusto Cicaré ha recibido innumerables premios, distinciones y reconocimientos tanto a nivel nacional como internacional, entre los que se destacan:

1973 - Es designado como uno de los 10 jóvenes sobresalientes de la Argentina.

1987 - Premio "Juan Manuel Fangio" a las innovaciones tecnológicas en la industria automotríz, otorgado por el Banco de la Provincia de Buenos Aires. (Por una bomba inyectora rotativa).

1993 - El Honorable Consejo Deliberante de la ciudad de Saladillo lo distingue como "Personalidad ilustre".

1995 - El entonces presidente de la Nación el Dr. Carlos Saúl Menem le otorga un diploma distinguiéndolo como "Amigo de la Fuerza Aérea Argentina".

1997 - El Consejo Profesional de la Ingeniería Aeronáutica Argentina, le otorga la "Matrícula Honoraria de Ingeniero Aeronáutico y Espacial" , por ser reconocido como una referencia mundial en el campo de la Ingeniería Aeronáutica. El nombre de Augusto Ulderico Cicaré aparece en enciclopedias y manuales aeronáuticos internacionales.

1998 - Medalla de Oro en Premio Nacional de Inventiva – "Ladislao José Biro". (Por el simulador/entrenador para vuelos de helicópteros).

1998 - Medalla de Oro de la OMPI (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual).

1998 - Copa IFIA (De la Federación Internacional de Asociaciones de Inventores).

1998 - Trofeo "Biro de Oro", al mejor invento del año.

1998 - Es designado como "Socio Honorario" de la Asociación Argentina de Inventores.

1999 - Medalla de Oro en la 27° Exposición Internacional de Inventos de Ginebra, Suiza. • 1999 - El Senado de la Provincia de Buenos Aires, lo nombra "Ciudadano Ilustre" de la Provincia de Buenos Aires.

1999 - El Honorable Consejo Deliberante de Saladillo, impone el nombre de "Augusto Ulderico Cicaré", a la calle de acceso que comienza en Rotonda Ruta 205, hasta el Aero Club local, la misma por la que se accede a la planta industrial "Cicaré Helicópteros S.A.

Cabe destacar que durante su exitosa participación en la Exposición Internacional de Inventos de Ginebra, en 1999, Cicaré pudo realizar muy importantes contactos comerciales, a tal punto que en pocos meses logró vender 12 simuladores/entrenadores para vuelos de helicópteros a Inglaterra y Suiza.

Lo extraordinario del caso fue que, hacia mediados de 2000, cuando había logrado firmar un contrato para vender sus simuladores a una empresa inglesa, el día del lanzamiento del producto en el mercado inglés, se organizó una fiesta especial en un castillo, y tanto los pilotos civiles como militares presentes, quedaron maravillados y muy conformes con los originales inventos de Augusto Cicaré.También es de destacar que hasta el propio piloto personal de la reina, se mostró sorprendido y admirado por que acababa de experimentar.

En la actualidad Cicaré se encuentra desarrollando sus modelos CICARÉ CH-11C, y una versión mono y bi-plaza a turbina. Pero pese a la extraordinaria y meritoria carrera de Augusto Cicaré, las cosas no siempre le han resultado agradables, como es el caso de un fabricante de helicópteros norteamericano que en el año 1990 infringió una de sus patentes sobre un comando para helicópteros sin plato oscilante, sobre el cual Cicaré poseía patentes concedidas en muchos países, incluído los EE.UU; o como el caso de una empresa italiana que fabricaba helicópteros bajo licencia de uno de sus diseños, y que posteriormente incurrió el incumplimiento contractual.

Estas cosas suelen suceder en el mundo, pero en los países más avanzados, los gobiernos a través de sus Centros de Innovación, de sus Oficinas de Patentes, y de su propia Cancillería salen en defensa de sus inventores locales, para hacer frente a juicios generalmente muy largos, difíciles y costosos, pero que representan la salvaguarda de sus propios intereses nacionales, de sus industrias y de sus inventores. Lamentablemente este no es el caso en la Argentina, y Cicaré se encuentra sólo tratando de hacer frente a estas dificultades, y esperando recibir algún apoyo oficial al respecto. Cuando nos íbamos, luego de muchas horas de haber recorrido los talleres de Cicaré y de haber compartido una muy interesante charla con alguien que con todo derecho puede ser considerado un orgullo para al Argentina, le solicitamos que nos diera un consejo para sus colegas inventores, a lo cual nos respondió:

"Después de haber concebido una idea original, siempre hay que esforzarse por llevar a la práctica un modelo que funcione, por más difícil que esto parezca. Nunca hay que quedarse sólo con la idea, esperando que alguien nos ayude antes de que nosotros mismos hayamos demostrado que nuestra idea funciona".

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