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El
Venado de las Pampas fue, en el pasado, una de las especies autóctonas
más comunes de la región pampeana. Por contraste, hoy es
una de las mas raras. Hacia fines de la era terciaria hicieron su aparición,
en el continente sudamericano, los primeros cérvidos. A partir
de éstos se originaron las distintas especies de ciervos autóctonos
que actualmente lo habitan. Esta diferenciación se realiza paulatinamente,
con el transcurso de los milenios; cambios leves en el clima, el régimen
de las aguas, la flora y el terreno se suceden continuamente. Los primitivos
ciervos se diferencian cada vez más unos de otros, adaptándose
a esos cambios en las diversas regiones que habitan, siguiendo el lento
proceso que se conoce como evolución. De esta manera surgen las
varias especies y subespecies que hoy conocemos.
Dentro del territorio argentino existen unas ocho especies de cérvidos,
las cuales se hallas, todas, actualmente en retroceso numérico
cuando no en notorio "peligro de extinción". Una de estas
especies fue llamada "Gwazú-ti", por los guaraníes.
oam-Shezcé"por los puelches y "Venado de las Pampas"
por los europeos. Este es un pequeño cérvido de unos 70
cm de altura (a la cruz) y 30-40 Kg. de peso. El pelaje es de color bayo
en toda la parte dorsal y los flancos; en la parte inferior del cuello,
vientre y cara inferior de la cola, así como rodeando los ojos
y los labios, el color es "un ante crema muy claro".
Como
otros cérvidos estos poseen glándulas odoríferas
en sus patas traseras cuya función es discutida aparentemente,
tendrían importancia en la marcación del territorio. En
los machos, las glándulas producen un fuerte y persistente aroma
que ha sido descripto como "olor a ajo". El macho, cuando adulto,
lleva un par de cornamentas o astas de unos 30 cm de longitud, compuestas
normalmente de 3 garcetas cada una, aunque se han registrado ejemplares
con mayor número de puntas en las astas. La hembra es de tamaño
algo menor que el macho y, como casi todos los cérvidos, carece
de cornamenta.
Poco es lo que se sabe sobre los actos sociales y reproductivos, así
como del comportamiento de los venados. Se los suele ver en pequeños
grupos de 3 a 6 animales aunque en el pasado se han observado grupos mayores.
Sin embargo no son raros los individuos solitarios de machos, en la época
de brama o de hembras en la época de cría.
Las hembras preñadas, se separan de su grupo para dar a luz
a un cervato luego de un período de gestación de aproximadamente
7 meses. El mayor número de nacimientos se produce en octubre y
noviembre. La cría permanece escondida en el pasto bajo la atenta
vigilancia de su madre por algunas semanas, luego de lo cual vuelven al
grupo. La protección de la cría presenta un curioso comportamiento
por parte de la madre. Ante la presencia de un predador ésta se
aleja lentamente del lugar donde se halla oculto su hijo, tratando de
atraer hacia sí al peligro. Esto podría parecer una actitud
altruista poco eficaz ya que el cervatillo por sus propios medios no lograría
sobrevivir; pero la agilidad y velocidad de la gama adulta le permite
ponerse rápidamente fuera del alcance de su perseguidor y a la
vez lo aleja de la cría. Superada la amenaza, la madre vuelve a
cuidar de su prole.
En
la época de brama (cuyo pico sería de febrero a mayo) los
machos "luchan" entre sí, marcan sus territorios y procuran
aparearse con las hembras. Las luchas se realizan apoyando las astas y
empujando al adversario hasta obligarlo a retroceder. El contrincante
que es forzado a retroceder varias veces, es el perdedor, abandonando
la lucha y alejándose del lugar. Pasada la época de apareamiento
el macho "voltea" las cuernas, sigue un breve período
de reposo luego del cual éstas crecen nuevamente, completándose
su desarrollo poco antes del siguiente período de brama.
Un notable aspecto de su comportamiento es el "Sistema de alarma"
que se establece entre venados y ñandúes. Los primeros poseen
un agudo olfato mientras que los otros pueden ver a distancias considerables;
así el resultante de su acción conjunta es la mutua advertencia
sobre la presencia de peligro. La alimentación de éstos
cérvidos es prácticamente desconocida. Solo puede decirse
que tienen preferencia por plantas hebáceas verdes, tiernas y brotes
jóvenes; los pastos duros y secos, en cambio, son rechazados.
El
venado de pampas es la subespecie de distribución más austral.
Ocupaba, antes de la aparición del hombre europeo en América,
toda la región pampeana: desde el Sur de Córdoba y Santa
Fe hasta Río negro; desde San Luis y Este de Mendoza hasta la Costa
Atlántica y Río de la Plata. Zoogeográficamente esta
región abarca el distrito pampásico y parte del subandino
y patagónico. El relieve de la mayor parte de la zona es llano
a suavemente ondulado, a excepción de las sierras peripampásicas.
La fisonomía dominante es de estepas y seudoestepas graminosas
y pajonales; estepas arbustivas xerófilas, samófilas y halófilas;
estepas graminosas y arbustivas y bosques xerófilos caducifolios.
El clima general es templado, húmedo-subhúmedo y semiárido
con precipitaciones entre 400 y 1.000 mm. por año.
Hacia fines del siglo pasado el Venado comenzó a sufrir una
reducción numérica muy intensa. Su distribución geográfica
anterior era mucho mayor, cuando gran parte de la Pampa Argentina estaba
dominada fundamentalmente por indígenas quienes cazaban a estos
cervidos para cubrir sus necesidades sin perturbar (o formando parte de)
el equilibrio natural. Era tan común que se los hallaba por millares,
tanto, que para citar un ejemplo. Justo P. Sáenz en 1898 comentaba:
"Podrían verse Venados a ambos lados del ferrocarril Pacífico,
en su travesía al Sur de Córdoba, y en los partidos fronterizos
con la Pampa Central saltaban las gamas como lo hace hoy la tucura entre
la alfalfa". Gama es otro de los nombres comunes de estos animales.
El hombre blanco desarrolló la caza de venados desde comienzos
de la colonización. Esta llegó a adquirir cierta importancia,
así por ejemplo, durante el período de 1860-1870 fueron
exportados alrededor de dos millones de cueros de esta especie. Luego
de las expediciones contra los indios, al quedar toda la Pampa disponible
para el desarrollo agroganadero del país, ésta se vió
poblada por colonos, lo cual trajo graves consecuencias para la fauna
local. Entre las cuales se citarán:
- Reducción de las áreas disponibles en su distribución
natural para alimentación, refugio y cría.
- Cambios en la fisonomía de la pampa por pastoreo, roturación
de la tierra y cultivo. Introducción de especies exóticas,
domésticas para explotación (ganado, vacuno, lanar, porcino,
etc.) y de especies silvestres para la caza deportiva (ciervos euroasiáticos
-colorado, dama, axis-, jabalís, etc.). La consecuencia
de esta importación es la introducción de enfermedades
desconocidas para los venados y la falta de adaptación y medios
de resistencia a ellas. Además se originó una competencia
por el medio antes inexistente. Agrava ésta situación
la existencia de perros y cerdos cimarrones (fauna doméstica
que ha regresado al estado salvaje) que depredan las crías de
venado. Es frecuente oír decir que a los perros en el campo no
se los alimenta "se alimentan solo de lo que encuentran por ahí",
muchos venados, aún adultos hallaron su fin de este modo.
- Intensificación de la caza deportiva y seudo deportiva (depredación
descontrolada). Se llegó, por ejemplo, a proponer una fórmula
para la medición de los "trofeos" de venado; propuesta
hecha en 1974 cuando se calculaba que la población total de éstos
era menor a la actual.
- Intensificación de la caza comercial que se realizaba para
explotar su cuero y extraer de su estómagos las "piedras
bezoares"de supuestas propiedades medicinales.
Todas estas causas contribuyeron a la reducción numérica
del venado de las pampas; las mismas, lamentablemente aún persisten.
Así a partir de su distribución original alrededor de 1930
solo quedaban venados en la provincia de San Luis, posiblemente parte
de la pampa, sierras de los sistemas de Ventania y Tandilia y costa de
la provincia de Buenos Aires. El venado fue reduciéndose geográfica
y numéricamente cada vez más, permaneciendo en aquellos
lugares que por sus características (baja densidad de población
humana, baja utilidad agropecuaria, ausencia de ganado, etc.) o por ser
estas áreas marginales, podía sobrevivir sin interferencias
y libremente.
Actualmente
las poblaciones se hallan reducidas a unos pocos animales que, según
las últimas estimaciones son de: 150-200 en la zona de la bahía
de Samborombón, 150 al Sur de Mercedes, San Luis, y 20 en la estancia
"La Corona", partido de Chascomús. En el año 1975
fue descubierta una pequeña población de unos 15 a 20 venados
en lo alrededores de Punta Médanos (ubicada a 19 Km. al Sur de
Mar de Ajó). Debido a la falta de protección adecuada y
la construcción de la ruta interbalnearia que atraviesa el área
que ellos habitan, dicha población ha sido virtualmente extinguida.
Si se tiene en cuenta que desde mediados del siglo XIX a la actualidad
la población se redujo de varios centenares de miles a no mas de
400, es fácil entrever el inminente peligro de extinción
en que se hallan estos animales. Es por esta razón que la Dirección
de Recursos Naturales y Ecología ha encargado la creación
de una Reserva Natural e Integral en una fracción de la costa de
la bahía de Samborombón y realizar los estudios pertinentes
a su conservación, así como la búsqueda de un método
eficaz para lograr el aumento numérico de las poblaciones existentes,
a fin de que estas criaturas que fueron tan comunes en nuestras pampas
vuelvan a poblar los campos.
Las poblaciones remanentes de venado en la Provincia se encuentran relegadas
a la costa de la bahía de Samborombón. Esta región
conocida con el nombre de "cangrejal", es una franja que se
extiende desde Punta Indio hasta Punta Rasa. Su ancho varía de
500 m a 8.000 m, aproximadamente. Está constituida por sedimentos
aluviales limo-arcilloso. La elevación sobre el nivel del mar es
escasa, rara vez supera los 2 m sobre el nivel del mar, salvo en los cordones
de conchilla cercanos a la ruta 11. El clima, es templado y húmedo,
con precipitaciones de 1.000 mm anuales, temperatura media anual de 15
c, temperaturas medias de verano e invierno: 21 c y 9 respectivamente,
temperaturas máximas de 40 c. Los vientos dominantes son del este,
con velocidades medias entre 11 y 16 Km/h.
Muchas
personas se preguntan si realmente es necesario el esfuerzo que demanda
la conservación de esta especie. Qué implicaría su
perdida para la provincia y el país?
Pues bien, implicaría la perdida irrecuperable de parte de su patrimonio
natural y acervo cultural -el venado forma parte de leyendas, tradiciones
y expresiones gauchescas-. Se perdería su valor como elemento estético
y recreativo en zoológicos, parques y reservas para miles de ciudadanos
que, cada vez más, necesitan del contacto con la naturaleza y sus
animales. Se perdería su potencial como recurso vivo-es una fuente
alternativa de proteínas, cuero y diversos productos y subproductos.
Se perdería su caudal genético. En todo el mundo el mantenimiento
del "Pool Genético" de la flora y fauna silvestre cobra
cada día mayor importancia. Al reconocerse que en los genes se
"almacenan" las características esenciales de los seres
vivos y que la vida silvestre posee muchas, que aún se desconocen,
pero potencialmente útiles al hombre se han creado "Bancos
de genes". Su preservación en dichos "bancos" y
su uso en la ingeniería genética y zootecnia podría
proveer a la humanidad de no pocos beneficios. Por último, aunque
todo lo dicho anteriormente careciera de sentido, queda la cuestión
moral sobre que clase de país debemos dejar para las generaciones
futuras.
La necesidad de conservación del venado no es nueva. Ya a fines
del siglo pasado en algunos contratos de arrendamiento de campos en la
zona de Gral. Lavalle se estipulaba la prohibición de cazar venados
y avestruces a los arrendadores. El periódico "Tribuna"
de Tandil publicó, el 14 de septiembre de 1884 un artículo
criticando la matanza de "cientos de millares" de venados en
dicha zona. En el mismo, bajo el título de "Las Gamas
y Boleadoras" expresa: "la ley que rige sobre las boleadoras
nada dice respecto a la matanza que se hace en nuestra campaña
del silvestre y gentil animal que denominamos Gama" (el venado)..."muchos
de los campesinos que viven en los campos abiertos no se ocupan sino de
la matanza de gamas y avestruces"... "Es imposible obtener allí
un buen peón porque este consigue iguales ganancias o mas, recorriendo
los campos con sus boleadoras y perros"..."es por esto que los
P.P. debían tomar las medidas enérgicas que se requiere
en estos casos: prohibir no solo la matanza de avestruces, sinó
también de las gamas, limpiando la campaña de esos vagabundos".
Si bien estos pocos ejemplos ilustran someramente la situación
existe en esa zona y resalta la necesidad de tomar medidas adecuadas,
no es hasta fines de la década del 60 que se comienzan a tomar
medidas por parte de organismos estatales, que tratan de ir más
allá de unas pocas medidas aisladas, bien intencionadas pero sin
coordinación y respaldo técnico o científico real.
En los años 1968 y 1969 por iniciativa de la asociación
Cultural Natura, y de varios organismos públicos se realizaron
operativos de captura del venado. Estos se llevaron a cabo bajo la suposición
de que la única manera de asegurar la conservación de esta
especie era retener a toda la población existente en cautiverio
y bajos condiciones controladas su reproducción.
Secundaba a esta idea aquella de que el hábitat en que se encuentra
el venado en la actualidad es un medio tan hostil que allí no tendría
posibilidades de supervivencia. Además, se temía que la
adversidad del medio aumentara al ser perturbada el área por tareas
de prospección petrolífera que se planeaba realizar en la
costa de la bahía Samborombón. Las dos primeras suposiciones,
con los años probaron ser, al menos en parte, y la tercera dejó
de existir.
Dichos operativos, según los informes existentes, fueron realizados
con evidente buena fe pero por falta de experiencia, preparación
técnica y coordinación adecuadas entre los diversos organismos
privados y estatales que intervinieron, el saldo general de estos operativos
no fue lo que se esperaba, pues se produjo una gran mortandad de los animales
capturados. En uno de ellos la mortandad de ejemplares llegó a
ser del 60%; aunque en otro posterior ésta fue mínima al
haberse corregido errores anteriores. Los animales capturados en los últimos
de éstos operativos, los que se realizaron con participación
de la Dirección de Recursos Naturales, fueron recluidos en una
clausura de aproximadamente 36 hectáreas ubicada dentro de la estancia
"La Corona", en el partido de Chascomús, propiedad del
Dr. Manuel de Anchorena, quien ofreció sus instalaciones. A tal
efecto se ha suscripto un convenio entre el Dr. Anchorena y la Dirección
de Recursos Naturales, con el fin de realizar estudios tendientes a la
reproducción y cría del venado en cautiverio como parte
de las medidas de conservación.
Poco es lo que se ha podido hacer hasta ahora por el venado. La grave
situación económica por la cual atraviesa el país
no le es ajena a la Dirección encargada de la conservación
de nuestra fauna. A pesar de los serios contratiempos se ha realizado
un plan de trabajo que permitiría, en su realización responder
a preguntas cruciales para el logro del objetivo propuesto: La efectiva
protección y conservación del Venado de Las Pampas.

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